La central de Meirama cerrará en 2020 y la de As Pontes podrá seguir diez años más

As Pontes Endesa
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La central de Meirama, en Cerceda, será una de las nueve térmicas en España que tendrán que echar el cierre en junio de 2020. En cambio, la de As Pontes será una de las cinco que prolongarán su vida útil más allá de 2020, pero con el límite en 2030, según las previsiones del Gobierno.

El secretario de Estado de Energía, José Domínguez, confirmó que nueve de las 14 centrales térmicas que hay en España –entre ellas, la de Naturgy de Meirama– cerrarán en junio de 2020, tras no haber hecho las inversiones requeridas por la normativa europea en desnitrificación y desulfurización para poder continuar con su actividad, y prevé que las cinco restantes no alarguen su actividad más allá de 2030.

“Lo que nosotros creemos que va a ocurrir, pero no lo estamos imponiendo, es que van a cerrar entre 2020 y 2030 todas. En 2030 no habrá ninguna central de carbón, pero mi vaticinio es que van a cerrar bastante antes de una manera natural, y no porque las cerremos”, subrayó. 

Las cinco centrales que el Gobierno prevé que alarguen su vida más allá de 2020 son las de As Pontes y Litoral (Almería), ambas propiedad de Endesa; Los Barrios (Cádiz) –de Viesgo–, y Aboño y Soto de Ribera, las dos en Asturias y propiedad de EDP España. 

Los dos centenares de trabajadores de la central de Meirama ya se habían resignado a aceptar el cierre después de que el presidente ejecutivo de Naturgy, Francisco Reynés, no la hubiese incluido en el anuncio de su nueva hoja de ruta para la empresa.

Naturgy tendría que invertir alrededor de cien millones de euros en la central térmica para, con esta inversión, adecuarla a la normativa europea de emisiones de azufre, óxido de nitrógeno y partículas contaminantes.

En el caso de Endesa, se comprometió en marzo de este mismo año a invertir unos 220 millones de euros para adaptar la central de As Pontes a los estándares ambientales comunitarios.

Por su parte, Domínguez también advirtió de que el sector gasista se deberá reinventar si quiere ir más allá de la primera fase de la transición energética. “El sector gasista está para echar una mano inicial, pero no se puede quedar ahí”, afirmó. 

Considera que el gas va jugar un papel importante en los primeros años de esta transición como respaldo a las renovables tras la desaparición del carbón, pero subrayó que “si quiere luego seguir acompañando tiene que ser diferente, basado en gas renovable, en hidrógeno”. “Un sector gasista cero emisiones y diferente al que tenemos hoy”, añadió.

Domínguez señaló que el gas deberá jugar “un papel importante” en sectores como el transporte pesado de mercancías o en el transporte marítimo. 

Por otro lado, el Gobierno no prevé alargar la vida útil de ninguna de las centrales nucleares en España más allá de los 40 años, de manera que se obligará al cierre de todo el parque antes del horizonte de 2030, según indicó Domínguez. Explicó que en la decisión de cierre del parque nuclear “va a primar que fueron diseñadas para 40 años”, por lo que, aunque se podría prorrogar su vida útil, no es algo que contemple el actual Gobierno.

La central de Meirama cerrará en 2020 y la de As Pontes podrá seguir diez años más