La protesta del carbón colapsa el centro de la ciudad durante dos horas

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Fue un día negro para la movilidad coruñesa ayer, precisamente el día en el que comenzaba la Semana Europea para la Movilidad:  el sector del transporte de carbón, preocupado por el descenso de trabajo en la central térmica de As Pontes, convocó a cerca de noventa tráileres que recorrieron Alfonso Molina provocando las lógicas molestias. Además, mil personas se manifestaron ante la Delegación del Gobierno y llegaron a cortar la avenida de Linares Rivas al tráfico, en ambos sentidos, durante dos horas, lo que provocó un grave colapso de las circulación en centro desde las doce y media hasta las dos y cuarto de la tarde. Solo las medidas adoptadas por la Policía Local evitaron que la situación degenerara en un desastre.

Los transportistas del carbón ya habían conseguido colapsar el centro de otras ciudades gallegas donde se habían manifestado desde que comenzó su campaña de protestas el día nueve de este mes, así que las autoridades habían adoptado precauciones. Pero no todo salió como se esperaba. Para empezar, se produjeron dos manifestaciones simultáneas, una de jubilados de la central térmica que gestiona Endesa. Cerca de 400 de ellos se concentraron en la calle de Rosalía de Castro, frente al consulado de Italia, y comenzaron su protesta antes de que llegaran los camiones. El objetivo de la Policía local era coordinar ambas marchas para conseguir que se juntaran en Linares Rivas, sin solaparse, pero la llegada de la caravana de tráileres se demoró cerca de una hora.

En buses

Para cuando los vehículos pesados hicieron acto de presencia por A Pasaxe escoltados por la Guardia Civil, la primera manifestación ya se había desplazado ante la Delegación, sin que los policías locales pudieran impedirlo. En cuanto a los camiones, se había previsto que aparcaran en el Parque Ofimático, aprovechando la gran cantidad de espacio libre disponible, y luego se desplazarían los manifestantes en unos quince buses hasta Oza, por donde marcharían por la carretera hasta llegar al centro de la ciudad. Esa parte del plan marchó según lo previsto e impidió un colapso total de la circulación que se había producido en otras ciudades gallegas por la gran cantidad de vehículos pesados circulando por las calles del centro.

Cuando las dos manifestaciones se unieron, ya eran mil personas protestando con pancartas frente a la Delegación del Gobierno. El tráfico se desvió mientras el embotellamiento en Alfonso Molina llegaba hasta la ronda de Outeiro. La Policía Local trató de mantener por lo menos un carril abierto en la avenida de Linares Rivas, pero los manifestantes se mantuvieron inflexibles y mantuvieron un cierre completo: para ellos se trata de una cuestión de vida o muerte.

Los representantes sindicales hicieron llamamientos a que se encare un proceso de descarbonización en la central “regulado y ordenado” y un cambio de modelo productivo que incluya “garantías para el empleo”, exigió Alberte Amado, de la CIG. “La Xunta tiene mucho que decir y el Gobierno central tiene que mojarse”, añadió, a su vez, José Hurtado, de CCOO. “Lo prioritario es tener una reunión con Endesa e implicar a la Xunta”, contribuyó Javier Carreiro, de UGT mientras esperaban que les recibiera el delegado del Gobierno, Javier Losada, les recibiera.

De manera paulatina

El delegado prometió a los manifestantes que serán recibidos por la ministra de Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, a finales de este mes. Conviene recordar que la central se adaptó a la normativa europea ambiental, así que, aunque son conscientes de que el carbón es una fuente de energía en extinción, consideran que cualquier cambio en el modelo productivo debe hacerse de manera paulatina, puesto que el modo de vida de 650 familias está en juego y que ya han sufrido una merma de ingresos por la inactividad de la planta.

Una mesa de trabajo se convocará en las próximas semanas y allí se comprobará si el Ministerio está dispuesto a avalar la posible incorporación de biocombustibles que sustituyan al carbón.

La protesta del carbón colapsa el centro de la ciudad durante dos horas