Seis goles y un broche

Foto de familia de una edición especial del trofeo Teresa Herrera, la más coruñesa de todas las que ha habido | patricia g. fraga
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El decano de los torneos amistosos tuvo que derrotar al Covid y adaptarse a la nueva normalidad. Estuvo a punto de no celebrar su 75 edición, especial en número y singular por todo lo que la ha rodeado. Lejos de las fechas estivales en las que ha solido disputarse, por primera vez ante un combinado coruñés, con el aforo limitado en Riazor a mil aficionados, y hasta con una entrega de trofeos que nada tuvo que ver con lo se había visto con anterioridad. Fueron muchas las limitaciones, pero, al menos, el Teresa Herrera pudo soplar las velas y ayudar a un proyecto social. 

El capitán de un Deportivo que necesitó un penalti para afinar la puntería, Álex Bergantiños, recogió, que no recibió, el trofeo de ganador. Sin la majestuosidad de la Torre de Hércules que se han llevado los grandes clubes internacionales y, sobre todo, el conjunto coruñés,   todos los que en el torneo participaron se llevaron para el recuerdo una réplica del faro milenario que alumbra a todos los coruñeses, que no se apaga con el Coronavirus, como tampoco el Teresa Herrera, siempre vivo. El dinero del trofeo también fue donado.

Bien está lo que bien acaba. Y eso que empezó mal el torneo para el Depor antes ya del pitido inicial por la lesión que sufrió Derik Osede en el calentamiento, unas molestias en el aductor que obligaron al cuerpo técnico a modificar la alineación y situar en el centro de la defensa a Juan Rodríguez como pareja de Álex Bergantiños. Tampoco comenzó bien el choque la entidad deportivista. En el primer minuto se mostró como un equipo frágil, la misma sensación que había dado ante el filial del Celta en Liga y el Ejido 2012 en Copa la transmitió en esos albores del Teresa Herrera ante un combinado del fútbol modesto coruñés (de la ciudad y su área de influencia). 

Un exdeportivista, Rubén Rivera, tras un inoportuno resbalón de Juan Rodríguez provocó el primer saque de esquina y, en el córner, Juan Pérez puso a prueba al colombiano Lucho García, que voló para evitar el tanto tempranero del combinado FAC.

Después de esa salida intensa del equipo entrenado por Javier Bardanca, que vistió de verde, con la camiseta que el curso pasado sirvió de homenaje a Riazor por su 75 aniversario, el Deportivo calmó las aguas e impuso su juego, pero desperdició numerosas ocasiones, especialmente Rui Costa.

El portugués recogió el testigo que dejó Miku Fedor en la Copa del Rey. Si el venezolano, que se perdió el Teresa Herrera por lesión, malgastó tres oportunidades de gol muy nítidas, una de ellas con un taconazo ridículo, el luso tampoco estuvo mucho más atinado. A los 13 minutos, en boca de gol, el ex del Alcorcón y el Oporto falló un pase de Héctor que llegó a conectar en el área pequeña para mandarla a la línea de fondo.

Sin la confianza que le hubiera aportado el gol, el delantero marró otro par de ocasiones. El Deportivo había avanzado metros y embotellado a su rival en campo propio, tenía amplitud, pero no le servía para ponerse por delante. Damián Seijoso salvó un mano a mano con Borja Galán a pase de José Alonso Lara, quien, a la vuelta de las vacaciones de Navidad podrá jugar la Copa ante el Alavés, pero no la primera jornada de Segunda B en 2021, ante el Zamora. 

El combinado coruñés resistió más de media hora hasta que Rui Costa cayó en el área ante Miguel Fiuza y el árbitro señaló la pena máxima. Desde los once metros no falló el delantero, que estiró al máximo la ejecución para superar a Damián.

Al borde del descanso, los de Bardanca tuvieron el empate en un mano a mano de Rubén Rivera, a pase de Fiuza, que despejó nuevamente Lucho García. 

La lluvia de cambios y goles llegó tras el descanso. En menos de dos minutos, Rui Costa  amplió la renta del Deportivo tras plantarse ante Diego López. 

El gol se le negó al combinado. Jorge Raña cruzó en exceso ante Pablo Brea a los 50 minutos. El guardameta fue uno de los tres que entraron tras el descanso. De los que estaban en el banquillo, no tuvo protagonismo Mujaid. 

Otra de las novedades del segundo acto en el Depor, Manu Mosquera, aportó un doblete, primero con un golpeo ajustado desde la frontal y, posteriormente, con un cabezazo tras una mala salida de Diego López a los 66 minutos. José Alonso Lara, de falta, anotó el quinto a falta de doce minutos con la ayuda de la barrera.

Ya en la recta final del choque, el combinado coruñés volvió a acariciar el gol en una acción que nació de un pase sensacional, desde campo propio, de Samu Rey que recibió Brais Lema tras cogerle la espalda a la zaga, pero entre que su control no fue el mejor y que se le echó encima un rapidísimo Héctor Hernández, el ataque no prosperó.

Los deportivistas le pusieron la puntilla al partido con el acierto de Celso Borges, que se quedó delante del portero y tuvo tiempo de sobra para convertir con sangre fría para poner el broche a 2020.

Seis goles y un broche