Marta Orriols | “No podía escribir sobre nada más que un estado de ánimo de dolor absoluto”

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La primera novela de Marta Orriols “Aprender a hablar con las plantas” (Lumen) fue ayer tertulia y cóctel en el Sky Bar del hotel Plaza, donde la autora conversó de que más que un relato sobre la muerte, su historia rezuma vida tras el duelo y es rencor, deseo, envidia, ilusión y todo a la vez. Por eso, horas antes del evento, la autora dudaba de cómo sería este combinado convertido en líquido con pajita, “algo fuerte porque no creo que sea dulce, pero me lo imagino con toque luminoso” como su final y el principio. 

La autora del libro de relatos “Anatomía de las distancias cortas” (2017) quería contar lo que se siente tras la pérdida por ruptura o muerte y eligió a Paula para hacer de la letura algo “casi físico”, donde habla “de seguir adelante y empezar desde cero”. 

De ahí que el personaje central no sea el que se marchó, su pareja Mauro, sino la que se queda, rodeada de secundarios que le ayudan a construir “la mirada de los otros cuando te pasa algo así. Paula cree que tiene una pegatina que pone ‘se me ha muerto mi pareja, pero no sabíais que me había dejado”. 

Y con esa ventaja, juega y descubre. También odia y desea porque “pierde físicamente a Mauro y también pierde el amor”. Sin embargo, en la novela, “no hay buenos ni malos”. Paula reconoce que tiene parte de culpa ya “por su manera de ser, se volcó en el trabajo de neonatóloga y era consciente de que no les iba muy bien” y porque “la literatura es un buen lugar para hablar de la vida”, Marta se inspira en ella y en su experiencia particular para darle cuerda a un sentimiento de tristeza. 

En este punto, Orriols cree que tanto “la muerte como el desamor están contaminados de ideas heredadas que chocan con la realidad, con lo que luego sientes”. Por eso, se centra en la importancia de “recuperar el antes, la persona que eras porque un hecho así te obliga a ordenar la vida”. En el momento en que la empezó, explica que “no podía escribir sobre nada más que un estado de ánimo de dolor absoluto”. Fue entonces cuando desde la editorial le recomendaron que leyese “Nora Webster”, de Colm Tóibín, que cuenta la historia de una mujer irlandesa que se queda viuda con cuatro hijos. Hay cero dramatismo y es como una invitación a dar un paso al frente. Esto le sirvió para coger un impulso y contar: “Tenía un sentimiento y un personaje”, y ahora un poco de tensión por saber cómo cala entre los lectores porque es la primera de larga duración y aunque “ya tengo los derechos para traducirla a distintos idiomas”, la ilusión es “brutal” por conocer qué pasa. De primeras, sabe que su carácter instrospectivo engancha. A ella, también le ayudó a comprender cosas porque aunque nunca vio la escritura como catarsis, Paula tiene voz propia, pero detrás hay una mano conocida.

Marta Orriols | “No podía escribir sobre nada más que un estado de ánimo de dolor absoluto”