Condenado a 20 meses por abusar de su hija desde que era una niña

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  redacción>a Coruña

  Ocho años transcurrieron desde que su padre la tocó por primera vez hasta que se decidió a denunciarlo. Ahora, por los abusos de los que fue víctima su hija desde los nueve años hasta cumplidos los 17, el hombre deberá ingresar 20 meses de prisión, e indemnizarla con 15.000 euros, tal como dicta la sentencia que firmó esta semana el juzgado de penal 1, y que contó con la conformidad del acusado.
La denuncia de la menor se remonta a marzo de 2008, fecha en que la víctima vivía en una residencia estudiantil en A Coruña, pero el inicio de los abusos hay que situarlo mucho más atrás, en el domicilio donde residía la familia en el lugar de Fontefría, Mesía.  Adelantaba la Fiscalía en su escrito de acusación que siendo todavía una niña, su padre ya le hacía tocamientos en el pecho, las nalgas y la zona genital; al principio por encima de a ropa, pero conforme se fue haciendo mayor, los episodios se volvieron más frecuentes y de más gravedad.
En ocasiones, el hombre enmascaraba sus intenciones con argumentos propios de la convivencia, tales como que debía duchar a la menor o que la ayudaba a secarse. Otras veces, y tal como quedó reflejado en la denuncia de la perjudicada, la sentaba directamente en su regazo y le acariciaba las zonas íntimas.

A solas > A medida que la niña fue entrando en la pubertad, su padre empezó a requerir su ayuda para las tareas del campo. No era sino otra excusa para poder quedarse a solas con ella y poder manosearla, pese a que, según afirmó la perjudicada, siempre se mostraba contraria y le hacía ver su fuerte desagrado.
En el año 2007 la menor dejó de vivir en casa para estudiar en A Coruña. Aunque resultó una liberación, solo lo fue en parte, porque su progenitor la recogía en la residencia cada fin de semana para que pasara unos días en familia.
Fue entonces cuando se produjo el último episodio entre ambos, según señalaba el escrito de acusación. Sucedió cuando el acusado se llevó a su hija en el coche, bajo el pretexto de que iba a enseñarla a conducir. En un momento del trayecto, la obligó a parar y apagar las luces, y comenzó a insinuársele.

Ansiedad > Como consecuencia de todas esas vivencias, la denunciante sufrió reiterados episodios depresivos y crisis de ansiedad, por los que llegó a ser ingresada en la unidad de psiquiatría con 12 años. Una vez que se trasladó hasta A Coruña, fue ella misma la que buscó ayuda psicológica para controlar su ansiedad, y fue la terapia lo que la llevó a poner fin a la situación que llevaba años soportando. En marzo de 2008 se presentó en el puesto de la Guardia Civil más próximo a su residencia y denunció a su padre.
La sentencia condena al hombre por un delito continuado de abusos sexuales, y le prohíbe acercarse a su descendiente durante los próximos seis años. Es el doble del tiempo que la Fiscalía pedía que pasase entre rejas, un período que se ha visto reducido por medio del acuerdo, que sí establece una compensación económica por el daño moral.


 

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