A por la tercera vencida

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Vuelve el fútbol a Riazor con su Deportivo buscando la tercera victoria consecutiva, un triunfo que cimiente más el proyecto de Vázquez. Los partidos de casa no han sido lo esperado, por juego o por resultado, pero el equipo aún está creciendo. Se nota.
Si la progresión que está siguiendo el cuadro coruñés continúa su esperada y hasta el momento imparable crecida se pondrá lo mejor sobre el terreno de juego para ganar al Mirandés, un equipo que ha recogido el testimonio del histórico fútbol burgalés y se ha adaptado y asentado en la categoría de plata del balompié patrio.
El rival que hoy visita A Coruña no padece de cagaleras escénicas en los campos de Primera. Lo demostró ante los recién descendidos Mallorca y Zaragoza. Los de Oltra sudaron para ganarles por 1-0 y en Zaragoza sacaron un empate sin goles. Equipos como el de la ribera del Ebro, el Alcorcón, Lugo, son escuadras bien trabajadas. Saben a lo que juegan y cómo deben hacer las cosas para sacar buenos resultados. Los equipos con ‘oficio’, que siempre se ha dicho en la jerga del fútbol.
Se cruzan en el envite de la octava jornada dos escuadras que, por otra parte, rentabilizan sus goles y dependen de manera extrema de si marcan o reciben primero. A tenor de que ambos ganan cuando se ponen por delante y no son capaces de hacerlo si encajan un tanto parece que el que primero dé esta tarde en el verde herculino tendrá medio trabajo hecho.
El Deportivo se enfrenta, además, a sí mismo. En condiciones normales la liga empezaría ahora. El equipo habría tenido un mes más, septiembre, de pretemporada, si se tiene en cuenta que algún futbolista llegó para jugar el Teresa Herrera o la segunda jornada, no a primeros de julio, o que Bruno Gama se marchó ‘anteayer’. Se está trabajando para seguir mejorando y, evidentemente, las carencias se notan más en Riazor, cuando hay que hacer ‘más cosas’, como dice el profesor Vázquez, que defender bien y estar agazapados para morder tan pronto como sea posible. En Riazor los partidos son distintos porque el rol de equipo local exige mucho más.
Hoy hay que defender bien, pero hay que atacar también. Es darle la vuelta a la tortilla. Los que pueden estar muy cómodos esta tarde son los jugadores del Mirandés si sale un encuentro como los anteriores, pero si los blanquiazules dan un paso más en casa deberíamos ver a un Depor mejor que en las citas precedentes. No muchísimo mejor, pero con nuevos bríos.
Bríos y alas que hagan volar al Depor ante su afición. Veremos cómo se asocian los atacantes en este encuentro, cómo buscan las bandas como alternativa, cómo Juan Dóminguez y Juan Carlos conectan con Borja y Culio... Estos dos últimos hombres, fundamentales para el equipo en este nuevo proyecto, acaban de llegar, como antes comentábamos, uno en la segunda jornada y otro unos días antes del Teresa Herrera... Se necesita tiempo.
Esta previa es más o menos igual que la del Alcorcón. También hay bajas, como la de Arizmendi, también ilusión de los jóvenes jugadores de la cantera que están listos para dar la cara si su entrenador estima que merecen minutos... Hay que tener paciencia.
En otro orden de aspectos este es un partido sin precedentes en el fútbol profesional. La única vez que el Mirandés visitó Riazor lo hizo en la época de los ochenta, cuando el Depor estaba en Segunda B. Los coruñeses vencieron por tres tantos a cero. No hay  otras referencias. Lo más cercano son los partidos contra el Montañeros de la 09/10 en la que el equipo burgalés perdió en A Coruña y empató en Anduva.
Será éste un encuentro para abrir el epígrafe de enfrentamientos particulares entre ambas escuadras. Ni que decir tiene que el Deportivo necesita los tres puntos para seguir en las posiciones nobles de la tabla y que el cuadro castellano viene ‘sobrado’, sin presión, a jugar precisamente con las necesidades de los blanquiazules.
A eso también tendrá que responder el equipo de Fernando Vázquez y el propio estadio. No hay que impacientarse, no hay que sacar los nervios de su sitio, es fundamental tener calma.
A todos los deportivistas les gustaría un 2-0 en el minuto 40 para ir dejando el encuentro solventado pero la Segunda División (además de fea en muchos de sus partidos) es excepcionalmente igualada. El tópico de que cualquier rival puede ganar y perder con cualquiera se hace una especie de máxima de la categoría esta temporada.
Así que, esperando que las lecciones ante Córdoba, Murcia y Alcorcón (aunque aquí se ganó) estén aprendidas toca un nuevo hueso que roer, un nuevo puerto de montaña que subir, una nueva etapa que conquistar. Quedan muchas, muchísimas, y hay que encararlas una a una, partido a partido y como si el rival fuese el mejor equipo del mundo. n

A por la tercera vencida