Presos de Teixeiro instruyen a más de 300 escolares sobre los peligros de las drogas

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El colegio Santa María del Mar acogió ayer una sesión del taller “Di-K-Non” que organiza la Unidad Terapéutica Educativa del centro penitenciario de Teixeiro en colaboración con la Fundación Barrié. Más de 300 escolares recibieron una original lección por parte de unos “profesores” muy especiales: reclusos de la prisión que se ha prestado voluntarios para contar sus problemas con las drogas y las negativas consecuencias que el consumo de estas les ha acarreado en su salud y vida familiar. “Estos talleres tienen una doble finalidad: concienciar a los alumnos para que no se inicien en el consumo de las drogas y al mismo tiempo ayudar a los internos a transmitir sus experiencias”, explica el coordinador de “Di-K-Non”, José Luis Fernández Roca.

Y es que detrás de la “conversión” de los reclusos en docentes, hay una intensa labor del equipo de terapeutas de la UTE de Teixeiro, que han trabajado previamente para ofrecerles distintas herramientas de comunicación. De hecho, los talleres no se limitan a meras charlas, pues en ellos se emplea el teatro, la música y las imágenes. “Lo que se trata es de usar varios recursos para trasladar el mensaje y provocar una reflexión en los niños de que las drogas no solo afectan a la persona que las consume, sino a su familia”, señala el coordinador del proyecto. “Al tratarse de historias contadas en primera persona, es más fácil concienciar a los alumnos”, añade.

El taller se complementa con una actividad en la que se simula la “privación de libertad” de los alumnos para que luego expresen las emociones vividas durante el encierro. “No debemos olvidar que la mayoría de los reclusos que Tenemos en Teixeiro están por delitos relacionados con las drogas”, subraya Fernández Roca.

 La historias contadas en primera persona ayudan a concienciar a los alumnos sobre el riesgo de consumir

Cada vez más jóvenes > Los organizadores del taller destacan que el trabajo de prevención contra las drogas es “fundamental” entre los alumnos de Secundaria y Bachillerato, y advierten de que la media de edad para consumir ha bajado de manera alarmante. “Les hacemos un cuestionario sobre sus hábitos de ocio y nos hemos encontrado que muchos chavales de 14 o 15 años ya fuman porros y toman pastillas los fines de semana”, asegura Fernández.

El coordinador también incide en la importancia de involucrar a los progenitores en la prevención e informa de que el taller “Di-K-Non” ha programado para el 21 de junio una sesión dirigida a las familias en la sede de la Fundación Barrié, que contará con la asistencia de padres y madres de reclusos de Teixeiro.

 

Presos de Teixeiro instruyen a más de 300 escolares sobre los peligros de las drogas