Brontis Jodorowsky | “Eliminar la oscuridad sería fanatismo, y lo defiende otro tipo de cine y de política”

Brontis Jodorowsky, en “La tienda que no debe ser nombrada”, en Castro Chané | javier alborés
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Brontis Jodorowsky (1962), el actor mexicano que actuó en la película “Los crímenes de Grindelwald”, se pasó ayer por el lugar de paso obligado para los amantes del universo de la afamada J.K. ROwling, “La tienda que no debe ser nombrada”. Allí respondió a las preguntas sobre su personaje, el anciano alquimista Nicolas Flamel, que vive eternamente gracias a sus conocimientos sobre la piedra filosofal que le han permitido crear el elixir de la eterna juventud.

Supongo que, como son jóvenes, ninguno de los fans les pregunta por el secreto de la eterna juventud ¿No es así?

A mí no. A Nicolás Flamel, sí. Para mí, el secreto de la juventud son varios elementos: la curiosidad, la imaginación, y la generosidad.

 

Usted interpretó a un alquimista y su padre, el director Alejando Jodorowsky, inventó la psicomagia ¿No le parece curioso?

Sí, pero no tuvo nada que ver. Cuando pasé el casting buscaban a un actor francés, pero no estaban satisfechos. La directora del casting ya me conocía y tuvo esa idea loca de proponérmela a mí. Ni siquiera me dijo para que papel era. Pero yo utilicé mi intuición y me dije: “Este hombre tiene sabiduría en su corazón. No es un tipo severo”. Y les gustó mucho.

 

Ha hecho películas con temáticas extrañas, de terror ¿Qué opina de este universo?

Las películas de género aportan al cine mucha libertad. El cine realista se tiene que conformar, pero las películas de género utilizan sus recursos para contar una historia. Por ejemplo, el western: “Río Bravo” no habla de duelos ni atracos a bancos, sino de una amistad muy profunda, de un hombre que trata de salvar a su amigo del alcoholismo. Es una película bella, profunda, y marcó mucho, aunque sea de género.

¿Y en este caso?

Habla de cosas muy profundas, como la amistad, el bien y el mal. Puede ser clásico, pero en este universo se entiende como un equilibrio. No se trata de eliminar la oscuridad por la luz. Eso sería fanatismo, y lo que defiende otro tipo de cine, e incluso la política, a veces. Pero lo importante es que a través de la imaginación, el ser humano se desarrolla. Es fundamental concebir otras realidades más allá de la tangible. De hecho, sin imaginación no podríamos gestionar la realidad. Un mundo sin imaginación sería un mundo de robots.

¿Cuál es la pregunta que más le hacen los aficionados?

El maquillaje. Cuánto tiempo toma. Son tres horas y media y casi cuatro horas con la peluca y el vestuario. Y veinte o treinta años de oficio de actor, porque cada papel engendra el siguiente, porque todos son primos, o abuelos del próximo papel.

 

¿Descubrió usted como va a ser de mayor?

¡Buena pregunta! Me interrogué sobre eso. Nicolas Flamel es muy particular porque es un hombre de mucha edad. Si ya, cuando uno tiene 50 años comienzan los achaques, imagínate a los 600 y tantos, pero él se detuvo a la edad en la que obtuvo la piedra filosofal, noventa o cien años. Traté de imaginar como es el cuerpo de un hombre de noventa años. Mi padre tiene 91 años, lo observé mucho y me di cuenta de que en la vejez también hay cierto vigor. Lo que envejece es el cuerpo pero la mente y el corazón, si las has ido desarrollando a lo largo de tu vida, no envejece.

¿Cómo expresó eso?

Busqué algunas señales del cuerpo. Me interesé mucho en la fragilidad, como cuando da la mano y casi se la rompen. Es frágil su cuerpo pero interiormente, como se ve en la escena en la que se bate con los demás contra ese gran dragón de fuego azul, está lleno de energía vital y la mete en su varita y combate. Traté de encontrar ese equilibrio de ese hombre que es viejo y joven a la vez, y creo que fue por eso que me lleve el papel en el casting.

Brontis Jodorowsky | “Eliminar la oscuridad sería fanatismo, y lo defiende otro tipo de cine y de política”