Los bajos del Millennium se convierten de nuevo en refugio para los sintecho

Los cuatro sintecho que residen actualmente en los bajos del Millennium han montado un refugio contra los elementos | javier alborés
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Desde hace tres meses, cuatro sintecho habitan en los bajos abandonados del Millennium. Su presencia es delatada por la ropa tendida, los cartones que hacen las veces de cama, o por el candado con cadena que cierra la verja de obra que fue instalada por el Ayuntamiento. Uno de los indigentes es un argelino de 21 años, Alí Chibri, que llegó a la ciudad hace unos siete meses en busca de trabajo, aconsejado por un pariente. “Me dijo que aquí, bien”; explica en un limitado español. Pero aún sigue buscando trabajo.
El bajo del Millennium está abierto al mar, lo que en verano proporciona una vista ideal de la bahía del Orzán pero se halla demasiado abierto a los elementos como para resultar cómodo en invierno. Sin embargo, Chibri lo prefiere: “Está el centro Abeiro, pero no puedes quedarte y otros sitios te puedes quedar ocho días, pero después te tienes que ir”. En los bajos del Millennium, en cambio, pueden tener un lugar fijo donde dormir, aunque siguen acudiendo a centros como Abeiro, Padre Rubinos o la Cocina Económica.
Precedentes
El joven argelino y sus compañeros no son ni mucho menos los primeros sin techo que hacen del Millennium su refugio. En noviembre se marchaban dos indigentes, uno de ellos de origen valenciano, que lo habían ocupado durante un mes y medio, pero solo después de haber encontrado alojamiento en un piso compartido con un tercer sujeto en riesgo de exclusión social.
Hay que recordar que A Coruña cada vez atrae a más personas en riesgo de exclusión social procedentes de otras ciudades, puesto que la fuerte red social de la que dispone la ciudad, con instituciones como la Cocina Económica, es un aliciente. El episodio más truculento relacionado con la ocupación de los bajos del monumento tuvo lugar el 3 de enero de 2017. Ese día se descubrió en las rocas que rodean el monumento el cuerpo descabezado de un indigente, en avanzado estado de descomposición. Junto a la cabeza, los inspectores descubrieron algunos enseres y documentación, lo que permitió identificar el cadáver como un individuo de etnia gitana de 40 años.
Sin planes de reforma
El Gobierno de la Marea Atlántica no parece tener ningún plan para rehabilitar los bajos del Millennium, según reconoció el concejal de regeneración Urbana, Xiao Varela, el año pasado: “A zona é moi exposta, todos os anos hai problemas porque as ondas suben”. Para evitar que la gente pernoctara allí, el Ayuntamiento decidió instalar unas rejas de hierro “un pouco máis competentes” pero los constantes golpes de mar contra las tormentas o la mano del hombre acabaron derribándola, y el Ayuntamiento la sustituyó por una simple alambrada, mucho más fácil de salvar.
Los vecinos de Labañou expresaron su deseo de que se pudieran reformar los bajos para que acogieran dependencias útiles, pero el Ayuntamiento no está por la labor de invertir más dinero para que se lo lleve el mar. l

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