Cortan el tráfico para talar los árboles de la casa desalojada la semana pasada

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La excavadora volvió a las dos de la tarde de ayer a lo que había sido la propiedad de Álvaro Corral, en San Vicente de Elviña, para terminar el trabajo que comenzó el jueves de la semana pasada, cuando derribó la casa del mecánico de motos, que había sido expropiado para levantar el Parque Ofimático. En esta ocasión, la máquina derribó las palmeras que aún se erguían en lo que había sido el jardín de corral, y que amenazaban con desplomarse. Durante una hora, la Policía Local tuvo que cortar el desvío de Alfonso Molina a San Vicente de Elviña mientras se llevaban a cabo los trabajos.
Al parecer, los obreros contratados por el Ayuntamiento habían acudido la noche pasada para serrar casi por completo los troncos de ambos árboles, con la idea de que el viento terminara el trabajo y acabará derribándolos. Sin embargo, la brisa que soplaba ayer resultó insuficiente y los troncos solo se doblaron, lo que obligó a acudir a los servicios de emergencia.
Los bomberos decidieron que el peligro no era inminente y que se podían hacer cargo los operarios. Por su parte, la Policía Local mantuvo el tráfico cortado ante el peligro de que uno de las palmeras, la más cercan a al carretera, se desplomara.

Piedras para el alcalde
Horas antes, el que había sido dueño de la casa, Álvaro Corral, acudía acompañado por miembros de la plataforma Stop Desahucios para hacer una insólita entrega en el registro municipal: un montón de cascotes procedentes de lo que había sido su casa familiar dirigidos al alcalde, Carlos Negreira; al teniente de alcalde, Julio Flores, y al jefe de Policía, José Brandariz. Sin embargo, un dispositivo de antidisturbios le cerró el paso.
“Debían de tener miedo de que fuéramos a tirar las piedras, o algo así”, comentó Corral. Como no les dejaron entrar con ellas, las dejaron a la entrada del palacio municipal. El afectado reconoce que todavía le invade la emoción cuando al circular por Alfonso Molina pasa por delante del montón de escombros que fue su casa. “Pero qué le voy a hacer, sigo adelante. He reabierto mi taller de motos en una nave de Meicende”, explicó.
En cuando a la vivienda, el concejal de Urbanismo, Martín Fernández Prado, le llamó el lunes para asegurarle que aún tiene a su disposición una vivienda de alquiler social.

Cortan el tráfico para talar los árboles de la casa desalojada la semana pasada

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