Negra historia en Gijón

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El de ayer no era un partido para perder, ni mucho menos. De hecho, si las cosas hubieran salido bien, tras la primera parte realizada, el equipo herculino, con una clarísima falta de gol, podría haberse llevado un premio gordo. Pero no. Sigue la negra historia en El Molinón. Unavez más, como en la temporada del descenso de Lotina, el colegiado se cargó al Deportivo. No es que sea una excusa, es la verdad.
El Depor comenzó bien, compitiendo en cada acción y con una exquisita corrección sobre el terreno de juego, guardando las distancias entre las líneas, organizado sobre el campo.
El primero en llegar al área del rival fue el once herculino, que superado el minuto avisaba con un disparo de Borja Bastón. Después de un intercambio de golpes en el que los blanquiazules (ayer de amarillo) salían vencedores porque el Sporting no conseguía crear peligro ante el fenomenal despliegue defensivo coruñés, el encuentro se abría y llegaban las primeras opciones de gol para ambos equipos.
En el 18 Borja mandaba de cabeza a las manos del meta, respondía Isma López con dos ataques claros, sobre todo el segundo, en el 31, en el que el gijonés se equivocaba y, en lugar de disparar, pasaba la pelota al corazón del área y Álex Bergantiños desbarataba el peligro.
El primer periodo llegaba a su fin con dos nuevos ataques sportinguistas, atajados por Lux y una falta lejana botada por Culio que se iba a un metro de la portería. Con el tiempo apenas cumplido el colegiado señalaba el camino de los vestuarios sin permitir a los coruñeses botar una golosa falta lateral. Como de costumbre siempre hay algo en contra del equipo de Vázquez en materia arbitral. Con el empate sin goles se llegaba al descanso. El cuadro coruñés tenía completamente controlado al rival.
La segunda parte comenzaba con los asturianos atacando. De todos modos era el Depor, en el 58, con un disparo de Borja, el que ponía más peligro. Con el partido controlado apareció el árbitro, carente de personalidad, y que poco a poco favorecía cada vez más en las faltas al cuadro rojiblanco. Se inventaba un penalti en una acción que, de ser falta, es fuera del área y en el 62 el Sporting marcaba el 1-0.
El Depor se vino abajo, le costó rehacerse y encajó el segundo gol. En un fallo a la hora de cerrarse, pero con una gran habilidad del rival, llegaba, a los 68 minutos, el 2-0. El encuentro acababa aquí. Después de controlar al Sporting, de estar mucho mejor posicionado sobre el césped, de llegar con peligro aunque sin gol, el equipo rival se aprovechaba de la susodicha decisión arbitral, el penalti, y sentenciaba con el cuadro coruñés desconcertado y desolado.
No bajó los brazos, no obstante, el conjunto visitante. Fernando Vázquez puso a Luisinho por delante de Manuel Pablo retirando a Rudy. El brasileño ganó un par de veces la línea de fondo. Después retiró a un mediocentro para dar entrada a Luis Fernández y acabó ordenando el cambio del lateral suramericano para que fuese Juan Carlos el que accediese al campo buscando el último pase. Borja tuvo una opción en el 75, de media chilena, pero se le marchó fuera. Después Carmona estaba a punto de poner el 3-0 si no fuera por la intervención de Germán Lux.
Por si fuera poco el espectáculo del árbitro de la contienda faltaba la guinda. Con el 2-0, en el 85, hay una jugada ‘calcada’ en la línea de fondo del Sporting. Juan Carlos roba la pelota, se la lleva, y es derribado de la misma manera que Luisinho había empleado fuera del área, pero en esta ocasión era muy claro que estaba dentro. Casero, el colegiado impidió que los planes del Depor se pudiesen cumplir. Ya es mucho lo que se está haciendo con tan poco como para que te quiten las exiguas opciones de triunfar en un campo como El Molinón. n

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