El viceprimer ministro británico pide a Isabel II que deje de ser cabeza de la Iglesia anglicana

ARA4. York (United Kingdom), 09/03/2014.- Liberal Democratic party leader Nick Clegg delivers his key-note speech at the spring party conference in York, Britain, 09 March 2014. EFE/EPA/ANDY RAIN EFE/EPA/ANDY RAIN
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El viceprimer ministro británico, Nick Clegg, abogó por una reorganización de la Iglesia de Inglaterra en la que se separe el Estado de la Corona. De hecho, Clegg –declarado ateo, y casado con una católica– cree que la Iglesia Anglicana podría “prosperar” si se desinhibe del seno de la Constitución británica.
Una opinión que no pasó inadvertida y que ha generado una fuerte polémica. Tanto es así que el primer ministro, David Cameron, rechazó de inmediato la propuesta de Clegg afirmando que las palabras de su número dos no coinciden con la línea conservadora y que en absoluto será planteado por el Gobierno.
“A la larga sería lo mejor para la Iglesia y lo mejor para las personas de fe, y lo mejor para los anglicanos, si la Iglesia y el Estado separan sus caminos”, dijo Clegg en la radio LBC.

debate
El viceprimer ministro, que es Presidente del Consejo Privado, uno de los principales asesores de la reina Isabel II, hizo estas declaraciones en medio de un debate político cada vez mayor sobre el papel de la religión en la vida británica .
La semana pasada, Cameron insistió en que Gran Bretaña seguía siendo un país cristiano, una declaración que fue duramente atacada por ateos e intelectuales.
“Yo no soy un hombre que practica la fe, pero no me parece que sea un problema de decir que tenemos una identidad cristiana importante”, dijo Clegg en torno a esta polémica.
“Eso no quiere decir que seamos exclusivamente cristianos. Debemos recordar que uno de los grandes valores cristianos es la tolerancia . Estamos abiertos a las personas de otras confesiones y religiones, de todos los credos y ninguno, y eso es lo que hace a nuestro país sea muy especial”, añadió el viceprimer ministro.
La separación de la Iglesia sería deshacer un acuerdo constitucional que se ha mantenido desde que Enrique VIII rechazó la autoridad de la Iglesia Católica Romana en 1534. La reina tiene el título de Defensor de la Fe y de Gobernador Supremo de la Iglesia de Inglaterra.
La petición de Clegg, que recoge una vieja reivindicación de la tradición liberal británica, ha despertado el entusiasmo de voces defensoras de la secularización definitiva del Estado en Gran Bretaña. Algunos citan el antecedente de Suecia, que en 2000 culminó la separación formal entre el Estado y la Iglesia oficial.

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