El Instituto de Biomedicina halla un modo de abaratar las vacunas un 80%

El equipo de investigación que descubrió el gen que atenúa a las bacterias
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Fue, como suele ocurrir con muchos de los descubrimientos científicos, un golpe de suerte, aunque el jefe del servicio de microbiología del Complejo Hospitalario Universitario, Germán Bou, señala que “la suerte favorece al que está trabajando. Han sido cerca de tres años muy intenso, con un equipo de cinco persona”. El descubrimiento gestado en el Instituto de Investigación Biomédica (Inibic) podría permitir reducir el coste de las vacunas en un 80% y crear otras nuevas con facilidad y ayer recibió el premio de Caixaimpulse (que otorga La Caixa) al proyecto científico mejor valorado.
“Estábamos buscando otra cosa –confiesa Bou–. Investigábamos sobre las biopelículas de las bacterias y entonces nos encontramos con un gen que, al eliminarlo, atenuaba a las bacterias”. Como las vacunas consisten precisamente en bacterias que han sido debilitadas (atenuadas) para que el sistema inmunitario desarrolle defensas contra ellas, este hallazgo tiene consecuencias directas en la medicina.
A día de hoy, para preparar una vacuna se cultiva una bacteria y luego se trata para hacerla inofensiva de una forma específica, pero en el Inibic han hallado un gen común en todas ellas. Al manipularlo, la bacteria no puede reproducirse. “Se autodestruye una vez en el huésped”, explica Bou, aunque no antes de que se hayan desarrollado anticuerpos contra ella. “Es una diana común tanto humanas como animales. Es más barato y más fácil de hacer”, añade Bou, que cree que el proceso descubierto podría servir para luchar contra las superbacterias resistentes a los antibióticos. “En cambio, no es útil contra los virus”, reconoce.

dentro de diez años
Por el momento, el producto se halla en fase de desarrollo. “Tenemos cuatro prototipos (pseudomanas aeruginosa, acinetobacter baumanii, estafilococus aureus y klebsiella pneumoniae) y podemos hacer cualquiera para el sector veterinario, a la carta”, explica. Pero aunque el proyecto ha avanzado muy deprisa, teniendo en cuenta los tiempos que se manejan, todavía habrá que esperar tres o cuatro años para que se comercialice en el ámbito veterinario, y unos diez para que se aplique a las vacunas que se inoculan en humanos: “Un medicamento tiene sus cauces regulatorios”.
El premio Caixaimpulse, dotado con 70.000 euros, permitirá convertir la investigación en un proyecto empresarial. Se creará una “spin off” del Inibic para avanzar y durante los propios meses, el propio Bou recibirá formación empresarial. n

El Instituto de Biomedicina halla un modo de abaratar las vacunas un 80%