El sector cultural vuelve a movilizarse en María Pita para pedir ayudas que eviten su hundimiento

La movilización, con representantes de la cultura y otros sectores, se realizó en la plaza de María Pita | Quintana
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El sector cultural es uno de los que peor lo está pasando, si no el que más. Con los teatros y recintos públicos con aforos limitados a un par de decenas de personas y las salas de conciertos cerradas desde hace meses, sus profesionales temen el hundimiento del sector, motivo por el que ayer se volvieron a movilizar en la plaza de María Pita, ante el Ayuntamiento, para reclamar ayudas que eviten el triste final que se vislumbra.

Profesionales de la cultura, hosteleros y público se dieron cita ayer ante el Palacio Municipal para pedir de nuevo ayudas con las que sobrevivir o, simplemente una forma de poder seguir haciendo su trabajo.

Cabe recordar que espacios como las salas de conciertos apenas han podido abrir en un par de ocasiones tras el confinamiento, que han sido completamente insuficientes para mantener sus negocios cerrados desde marzo. Algunos incluso han sucumbido y han tenido que cerrar ya sus puertas, como es el caso de Baba Bar, que el pasado mes de octubre anunció que ya no volvería a abrir. Otras, como Mardi Gras, buscan fórmulas para salvar la sala con actividades y propuestas ajenas al ocio nocturno, a través de asociaciones culturales, como la recién creada República de Mardi Gras.

Además de por público y trabajadores de otros sectores, los profesionales de la cultura contaron también con el apoyo de las formaciones políticas de la corporación municipal, que volvieron a reincidir en la necesidad de que se otorguen ya ayudas para salvar el sector, llegando a extremos necesarios como los que solicita Marea Atlántica, que apela a un plan de choque para la Cultura.

Sepulcral

Once sepulcrales minutos de silencio bañaron la plaza de María Pita ayer. Cada uno de ellos por los once años que estuvo abierto el Baba Bar y del que, por desgracia, tan sólo quedan los recuerdos, por culpa de la actual crisis.

Precisamente por este motivo, para que no ocurra lo mismo con otras salas de conciertos, o con otros espacios que se dediquen al mundo cultural, es por lo que sus profesionales piden que se trabaje ya en un protocolo seguro que les permita seguir ejerciendo el que hasta el pasado mes de marzo era su profesión y que muchos llevan desde entonces sin poder ejercer.

La cultura fue uno de los puntos de unión durante el confinamiento, ofreciendo contenidos gratuitos para hacer más llevadera aquella atípica situación. Pero, ahora, son ellos lo que no pueden trabajar con normalidad y no cuentan con ayuda.

El sector cultural vuelve a movilizarse en María Pita para pedir ayudas que eviten su hundimiento