Reportaje | Comunicaciones de otra era desde Andalucía hasta Arteixo

La paloma apareció dos días en la ventana de una vecina arteixana
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Debía volar desde Vigo a Sevilla, pero se desorientó y acabó en la ventana de una vecina de Arteixo. Una paloma mensajera apareció esta semana dos veces en el alféizar de Arantxa López, quien se interesó por conocer su procedencia y cuidarla hasta que su propietario la reclamase.
“Tiña a ventana aberta e vin que se pousara algo alí. Cando mirei e vin a pomba, estranoume que non saíse voando. Estaba moi tranquila e vin que tiña anelada unha pata, polo que entendín que era mensaxeira e busquei en internet información sobre ela poñendo o número de identificación que levaba”, comenta Arantxa, quien asegura que el primer día le dio migas de galleta para comer y a los pocos días la paloma apareció de nuevo en la ventana.
La arteixana decidió llamarla Lucita porque llegó el día del cumpleaños de su madre, del mismo nombre. “Souben que a pomba era dun médico de Dos Hermanas, en Sevilla, moi afeccionado á colombofilia, que se puxo en contacto conmigo e agradeceume que a recollese. Lucita forma parte dun grupo de 15 pombas que se soltaron en Vigo o pasado fin de semana dentro dunha competición, e que debían regresar a Sevilla, pero o dono só rexistrou a chegada de 14 delas”, dice López, quien nunca había tenido contacto con el mundo de las palomas mensajeras hasta ahora, el cual le ha parecido “incrible”.
Recuperar fuerzas
El propietario de la paloma le pidió a la vecina de Arteixo que contactase con el club colombófilo más cercano para buscar la manera de que recuperase fuerzas para volver a casa, por lo que Arantxa López contactó con la asociación Mensaxeiras de Cambre, donde suministraron al pájaro comida y una medicina para mejorar una dolencia en un ala, la cual le impedía volar con facilidad.
“O señor de Sevilla quedou tan agradecido co trato que lle demos á súa ave que decidiu regalarlla ao club de Cambre, alegando que é unha hembra moi boa”, apunta López, quien lamenta que la paloma no trajese ningún mensaje anillado en sus patas.

Pérdida de orientación
Según los expertos en ornitología, es habitual que las palomas mensajeras se pierdan en las competiciones que se realizan, bien porque se van cansando y perdiendo facultades o bien porque vuelan sobre el mar y se desorientan.
Si se encuentra uno de estos pájaros, lo normal es que su propietario pida que, una vez que coja energía, se deje en el mismo lugar donde se encontró, pero en este caso Arantxa decidió cuidarla porque la vio algo débil. “Non voaba, ía camiñando pola acera e na miña rúa hai moitos gatos. Pensei que lle ía pasar algo e decidín tela na casa ata que a levei a Cambre”, indica la joven, quien tuvo esta semana una “inquilina” más en casa y quien ha podido conocer de primera mano la colombofilia, una afición todavía muy viva en el territorio nacional.

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