El estadio de Riazor recibe las primeras estructuras para la reforma de sus cubiertas

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Primero quedaron desnudas las dañadas cubiertas de Riazor y, desde ayer, ya hay nuevas piezas esperando a ser montadas para dar forma a la techumbre del estadio del Deportivo. Y es que empezaron a llegar por la mañana las primeras estructuras que darán forma a la nueva cubierta del campo, unos trabajos para los que hay consignada una inversión de más de siete millones de euros.
El Abanca Riazor no se parece casi en nada al que terminó la temporada pasada y con unas actuaciones que el Gobierno local prevé terminar en septiembre –ya con la nueva liga iniciada–, el estadio cambiará su fisionomía, al menos en lo que a su techo se refiere. 
De hecho, el mal estado de la estructura, detectado cuando se retiraron las antiguas piezas de la cubierta de las grandes de Tribuna y de Preferencia –las que habían sido más dañadas por los fuertes vientos de las últimas ciclogénesis invernales que vivió A Coruña– obligó finalmente cortar el tráfico en la avenida de La Habana y en Manuel Murguía, de cara a poder afrontar unas obras de compleja ejecución. 
Con esta circunstancia, el mes de septiembre señalado para el final de las obras empieza a derivar casi hasta el de octubre, si bien la previsión es que solo afecte al primer partido que juegue en casa el Deportivo. Eso sí, lo que resultará afectado, como aseguraron desde el Ayuntamiento el pasado mayo, será el trofeo Teresa Herrera, que suele disputarse en agosto y que tendrá que ser aplazado. De hecho, el alcalde, Xulio Ferreiro, aseguró entonces que ya estaban hablando con el club para encontrar un nuevo momento para llevarlo a cabo, indicando como opciones el inicio de la Liga o bien algún parón en el campeonato.
De cara a evitar posibles problemas, y ante la falta de seguridad en la finalización de las obras, el club ya ha dado los pasos necesarios para evitar más trastornos de los necesarios. De hecho, prevé solicitar que su primer partido sea como visitante, para ganar algo de tiempo de cara a finalizar los trabajos en las cubiertas. 
La reforma incluye la sustitución de la techumbre de los dos lados largos del estadio –los que siguen las calles de La Habana y de Manuel Murguía–, que pasará a estar compuesta por estas nuevas piezas que empiezan a llegar a la ciudad y que darán lugar a una cubierta de policarbonato celular, que con el tiempo será transparente. Además, después de realizar estos trabajos en las zonas más afectadas por las inclemencias meteorológicas y el paso de tiempo, a continuación también se rehabilitarán las cubiertas de los dos fondos, Marathón y Paballón. El proyecto aprovechará la estructura actual y tendrá un sistema de barras que imitará al que había ya en el estadio coruñés. Además, se aprovechará para dar una mayor cobertura a la grada de Preferencia, de cara a intentar que los aficionados de esta zona no se mojen cuando llueve.
El plan de reforma de la cubierta tiene un presupuesto de siete millones de euros, de los cuales la Diputación aporta uno, (un 14,7% del total de la inversión).

El estadio de Riazor recibe las primeras estructuras para la reforma de sus cubiertas