Lencería, bolsos y mascarillas para hacer frente a un año atípico en las bodas

Begoña Peñamaría, en su tienda de la calle Real | patricia g. fraga
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Begoña Peñamaría, diseñadora coruñesa de trajes de novia y fiesta, preveía un 2020 “buenísimo” con multitud de bodas agendadas, pero la pandemia le ha obligado a reinventarse y lanzar nuevas líneas de negocio, desde lencería hasta bolsos, neceseres y mascarillas, todo personalizado.

“El 80% de las clientas ha movido sus bodas al 2021 y, aunque confío en que en julio, agosto y septiembre haya bodas y la vida siga, ha habido un gran descenso en el trabajo de las bodas y eso me ha dado pie a dedicar más tiempo a otros encargos”, explica Peñamaría, que ya había sacado en su momento una colección de batas y camisones.

Las usuarias podrán darle el toque personal a sus objetos con bandas, colores, iniciales bordadas y todo tipo de detalles. “Llevaba tiempo pensando en salirme de la novia y siempre me han encantado los bolsos, bolsas, neceseres... Cada persona escoge cómo quiere personalizarlo”, indica la diseñadora, que tiene su negocio en la calle Real.

En cuanto a las mascarillas, señala que son lavables y cuentan con tres y hasta cuatro capas de tela, además de filtros intercambiables que duran, dice, “hasta 60 horas”. Las mascarilla ha llegado, subraya Begoña Peñamaría, “para quedarse un tiempo”.

“Continuará siendo imprescindible más allá del estado de alarma y vamos a tener que acostumbrarnos a tener tres o cuatro de tela en nuestro armario, va a ser una prenda más”, opina.

Sus máscaras ya se están vendiendo a restaurantes, bufetes de abogados y clínicas, “para empresas que quieren cuidar su imagen corporativa mientras cumplen con las medidas de protección”.

Peñamaría, autora de cinco libros, asegura que esta situación la ha hecho estar muy activa, “siempre pensando en nuevas ideas”. Además, apuesta por las mascarillas de tela para cuidar el medio ambiente.

Futuro incierto 
La diseñadora reconoce que “el futuro es incierto”, aunque prevé que en 2021 se realicen muchos trabajos, ya que quedarán acumulados los de este año.

“A día de hoy las novias que se casan este año están pendientes de las restricciones en los eventos. Hay quien no quiere celebrar su boda si van a tener que usar mascarilla o si la discoteca no va a estar abierta con todo el aforo. No sabemos qué pasará”, dice.

Sobre la posibilidad de un rebrote, Peñamaría cree que “todo tiene que continuar”. “Esto pasará y, si hay un rebrote, ya estaremos más preparados. Con equipos de protección y sabiendo lo que se siente al estar confinados”, apunta, y hace un llamamiento para que se dediquen más fondos a la investigación médica.

Lencería, bolsos y mascarillas para hacer frente a un año atípico en las bodas