Vecinos de Os Mallos denuncian una ola de robos por parte de los okupas expulsados de A Falperra

Las viviendas unifamiliares de Os Mallos se han convertido en el objetivo de los robos | quintana
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Después de que los okupas d A Falperra fueran expulsados del número 19 de la calle de Doctor Fléming, el 26 de octubre, los mismos individuos ocuparon inmuebles igualmente abandonados en la calle Noia y, desde entonces, cometen frecuentes robos y allanamientos. Entre sus objetivos se encuentran las casas bajas que se encuentran entre la avenida de Os Mallos y la de Arteixo. Los vecinos, preocupados, piden a las autoridades que tomen medidas.

Para muchos, se trata de una situación nueva. Os Mallos, como cualquier otro barrio de la ciudad, sufre de vez en cuando robos en pisos (el último tuvo lugar ayer mismo en la avenida de Arteixo, donde forzaron una vivienda del número 85) pero este es un fenómeno completamente nuevo. En primer lugar, porque los ladrones de pisos suelen actuar durante el día, cuando los ocupantes de la casa están fuera.

Pero estos jóvenes okupas, de origen norteafricano, carecen de las habilidades para forzar una puerta, así que esperan a la oscuridad para saltar las tapias de las viviendas unifamiliares, cuando sus residentes se han ido a dormir, o casi. “A mí me ocurrió la noche del 27 –recuerda una víctima –. Nos íbamos a dormir, y mi marido oyó algo”. Cuando se asomó, descubrió a un joven tratando de esconderse en el garaje. Inmediatamente llamaron a la Policía, que acudió enseguida y fue detenido, aunque más tarde fue puesto en libertad, puesto que no produjo daños ni hirió a nadie.

No es algo que contribuya a tranquilizar a los vecinos. Otro residente afectado, al que le robaron hace dos semanas, asegura que penetraron en su propiedad, situada cerca de la glorieta de la ronda de Nelle, “sin ningún pudor, campan a sus anchas. A mi muro da cientos de ventanas”.

A pesar de que su casa puede ser contemplada desde los edificios altos que la rodean, eso no les intimidó. No dejaron huellas al escalar la pared, así que sospecha que fueron dos, por lo menos. “Se metieron en un cuartito del patio y se llevaron un portátil, gafas de sol y la consola de la niña”. Él se había ido a dormir pasadas las tres de la madrugada, y ellos actuaron poco después, mientras todos en la casa se encontraban durmiendo.

No han sido los únicos robos que ha habido a lo largo de las últimas dos semanas, de ahí la preocupación de los vecinos. Además de los allanamientos, los vecinos afectados les acusan de cometer pequeños robos y hurtos. “Van por la avenida de Os Mallos probando si los coches están cerrados. No saben abrirlos, pero si alguno está abierto, roban lo que haya”, explican. Por si fuera poco, algunas víctimas de robos son personas mayores, “y esa gente tiene nietos, y algunos quieren tomarse la justicia por su mano”.

Además, los residentes de la zona también se denuncian trapicheos de drogas en la propia calle Noia.

Vigilancia policial

Responsables policiales se muestran poco sorprendidos. “Nosotros ya dijimos, cuando se les echó de la calle de Doctor Fleming, que volvería a pasar”, recuerdan. Por el momento, la Policía Nacional ha aumentado la frecuencia de sus patrullas en la calle Noia, en particular la UIP (antidisturbios), exactamente como hicieron durante el problema en A Falperra.

  Los vecinos señalan que no es la primera vez que Os Mallos ha albergado okupas, pero que estos nunca había causado problemas, mientras que estos jóvenes, muchos de ellos inmigrantes irregulares de origen marroquí, sí. Durante la polémica de A Falperra, ellos siempre negaron las acusaciones y las achacaron al racismo imperante en A Coruña.

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