“Quedan dos años para Tokio y todo puede cambiar”

19 octubre 2018 La secretaria xeral para o Deporte, Marta Míguez, el delegado territorial de la Xunta en A Coruña, Ovidio Rodeiro y la regatista Sofía Toro participaron en la inuaguración oficial de la exposición Lendas
|


“Aún quedan dos años y todo puede pasar”, asegura la coruñesa. Entrenamiento, dedicación y disciplina. Esa fue la receta del éxito. “Desde pequeña he practicado mucho deporte con el apoyo de mis padres, que consideraron que era fundamental en mi educación, y soy una afortunada porque con 18 años me llamó Támara para formar un equipo olímpico y yo estaba flipando. Formamos un buen equipo. Con respeto, trabajo y muchísimo entrenamiento logramos llegar a lo más alto”, relata.

Brillo efímero
Mucho ha cambiado la vida de Toro desde que se convirtiera en la primera coruñesa en alcanzar un oro olímpico. La felicidad máxima fue efímera y el oro dejó pronto de relucir. “No era todo tan brillante como parecía cuando nos entregaron la medalla. Primero retiraron mi categoría de los Juegos y tuve que empezar de cero en otra; al desaparecer la clase, el Consejo Superior de Deportes decidió quitarnos la beca que habíamos ganado por la medalla de oro y todos mis recursos se vinieron abajo”, explica.

De la clase Elliot 6M-Match Race que le dio el título olímpico en la cita de la capital inglesa pasó a la clase 470 y el año pasado, tras varias experiencias previas, se unió de nuevo a Pumariega para tratar de conseguir el billete a Tokio. “He tenido la suerte de contar con otros apoyos pero también me faltaron y eso se ha notado en mi preparación. Muchas veces no he tenido entrenador y he tenido que entrenarme yo sola o no he tenido tripulantes profesionales porque no podía pagarles y ellas no tenían beca. Si hubiera tenido los mismos recursos y el Match Race siguiera siendo olímpico, hubiera tenido muchas más opciones de estar en Río y estar ahora mejor”, subraya la regatista.

Optimismo pese a todo
“Pero son cosas que pasan y he sabido recuperarme”, indica, con optimismo, la recientemente licenciada en Ciencias de la actividad física y del deporte, que actualmente cursa Publicidad y relaciones públicas con el apoyo de la UCAM.

A menos de dos años para Tokio, considera que acudir a los que serían sus segundos Juegos se antoja “muy complicado”, sobre todo, tras la medalla de plata que lograron el dúo formado por Silvia Mas y Patricia Cantero en el Mundial de Aarhus, el pasado agosto.
“Podemos estar contentas porque tenemos la plaza para el país, que se ha conseguido en el último Mundial, por lo que va a haber un equipo español en Tokio. Nos sentimos un poco partícipes de sus resultados porque entrenamos con ellas”, sostiene.

Sofía recuerda que será a finales de 2019 y principios de 2020 cuando se decidirá qué equipo va a la capital japonesa. Para intentar cambiar el rumbo, tiene varias citas en la agenda, aunque ahora mismo la “prioridad” es que su compañera se recupere de una lesión de hombro que le ha impedido navegar en los últimos meses.
“En marzo es el trofeo Princesa Sofía, que es muy importante para la Federación aunque su resultado no tiene ninguna consecuencia y después estarán el Europeo y el Mundial, dos regatas muy importantes en las que te juegas que la Federación te incluya en el equipo o ganar apoyos del CSD”, apunta la coruñesa.

Ahí se jugará “el dinero” para la preparación tras haber sufrido otro varapalo económico al quedarse “fuera del equipo” de la Federación. “Tenemos que hacer números para poder estar en las regatas. La primera importante a nivel internacional es en Miami, luego el Mundial en Japón, cada una supone mucho dinero, la inscripción es muy cara, el desplazamiento también y es complicado porque ahora la Federación no nos va a ayudar. Es un palo fuerte pero intentamos encontrar soluciones”, revela.

Se busca patrocinador
Para contrarrestarlo, espera “conseguir algún patrocinador” que les ayude a “cubrir” los gastos y, por otra parte, seleccionar las regatas a las que van a acudir. 

En todo caso, vaya o no a Tokio 2020, la regatista herculina, también campeona del mundo (2013) y de Europa (2011), está satisfecha de sus años de dedicación a la vela: “No se trata solo ir a unos Juegos. Estar en un Europeo o el Mundial es muy importante y nosotras disfrutamos navegando cada día y entrenando”.
“Estamos muy contentas de seguir el camino y, al final, si no llegamos a la meta, yo por lo menos estaré muy contenta de haber navegado estos años y no tener que estar trabajando en otra cosa que a lo mejor no me haría tan feliz”, confiesa.

Aunque “todavía no lo mehos decidido”, ante las limitaciones económicas, consideran que “los sitios más lógicos y asequibles” para preparar los próximos retos son la base de la Federación Española en Santander o el Centro Gallego de Vela de Vilagarcía.

“Quedan dos años para Tokio y todo puede cambiar”