En la línea de flotación

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El Deportivo recibió ayer un torpedo en toda la línea de flotación. Un gol injusto a todas luces, pero en el fútbol lo que vale, evidentemente, es lo que ocurre en el marcador final.
No sólo no tuvo premio el esfuerzo y las buenas acciones de ataque, sobre todo en la primera parte, sino que además, en plan gafe, los herculinos veían cómo no se quedaban en casa con un mísero punto.
El equipo de Víctor Fernández salió al campo a buscar su modelo y lo encontró desde el principio. A los pocos segundos Cuenca ya había ganado la línea de fondo. Tras una pérdida de Medunjanin, en el minuto nueve, el propio Isaac volvía a realizar una buena acción de ataque.
Contestó el Almería con un disparo de Edgar que detuvo Lux. Era la mejor opción almeriense, pero al Depor aún le quedaba un buen repertorio. En el 24 Isacc Cuenca estaba a punto de marcar pero la pelota se perdía cerca del poste, adonde no llegaba Hélder Postiga. En el 27 era Sidnei el que estrellaba un balón en el palo. Hemed probaba fortuna con un tiro lejano a los 38 minutos, encontrando de nuevo a Lux.

Ataque
Los minutos finales del primer acto lanzaron de nuevo al Depor hacia la portería de Rubén. En el 41 Hélder Postiga remataba alto a saque de un córner de Medunjanin. Lux volvía a rechazar un remate de Thomas y, en la segunda jugada, Azeez la mandaba a las nubes. En el 44, todavía con tiempo, Fariña llegaba con claridad a un remate sobre el punto de penalti pero no conseguía enviar la pelota al fondo de las mallas en otra acción bastante clara del equipo coruñés.
Con el empate sin goles se llegaba al descanso. La sensación de control del partido, las ocasiones claras, eran más locales que visitantes. Había confianza de cara a la segunda parte. Lo peor estaba por llegar.
Se reanudó el encuentro con un nuevo ataque blanquiazul pero el Almería respondió pronto, en el 58, en una acción en la que no concretó cuando los jugadores andaluces se aproximaron a los dominios de Lux. El Depor comenzaba a notar el tremendo desgaste, sobre todo del primero periodo, y el Almería se sentía cada vez más cómodo.
En el 62 llegaba una nueva ocasión, de Hélder Postiga, que detenía Rubén tras un remate de cabeza flojo del luso. Contestaban los rojiblancos con un ataque que frenaba Lux en el 67. A partir de ahí el rival fue imponiendo su físico para gozar de una nueva opción de ataque en el 71, en un centro pasado al que no llegaba el meta deportivista, acabando la jugada en córner.
El Depor lo volvió a intentar a pesar de que las fuerzas escaseaban. Postiga primero, en el 79, y Cavaleiro después, en el 82, pusieron en apuros a Rubén, que acabó deteniendo ambas acciones de ataque. En el 83 se le anulaba un gol al Almería por fuera de juego. Era la antesala de la tragedia.
En el 90, con el tiempo cumplido, el Almería gozaba de una falta que acababa en córner. El Depor se rehacía y atacaba. Canella era objeto de una falta en el campo andaluz que el colegiado no señalaba (sibilino arbitraje cosiendo a faltas al Depor de Teixeira Vitienes). El cuadro almeriense iniciaba una transición muy rápida; Welintong habilitaba a Edgar, que entraba por el pico del área y su disparo, que se hubiera ido a las nubes, tocaba en el cuerpo de uno de los zagueros para convertirse en el 0-1. Un mazazo. Fútbol es fútbol, que en su día dijo Boskov.

En la línea de flotación