Francisco Vázquez, orgulloso del día que pensó que “nunca se celebraría”

Francisco Vázquez y Xulio Ferreiro descubren el cuadro del exalcalde socialista que se figura en los pasillos de María Pita desde ayer Javier alborés
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Francisco Vázquez celebró orgulloso que el cuadro que lo inmortaliza como regidor de la ciudad figure en un pasillo de María Pita una década después de que dejase la alcaldía, un momento que creyó que no llegaría por el tiempo que pasó sin que se convirtiese en realidad.
“Nunca es tarde si la dicha es buena”, comenzó su discurso Vázquez sobre un acto que pensó que “nunca se celebraría” o que “no lo vería”. El que fue alcalde de A Coruña durante 23 años comparó su cuadro con una versión a la inversa de la obra “El retrato de Dorian Gray”, ya que comenzó a pintarse hace siete años en Roma y “refleja el paso del tiempo”. El socialista explicó esta comparación basándose en que el cuadro “iba rejuveneciendo en contraste con la maduración del modelo”.
El discurso leído por Vázquez estuvo centrado en su extensa época como regidor, de la que destacó los numerosos momentos en los que caminaba a solas a última hora de la tarde o por la noche por los pasillos de María Pita reflexionando mientras contemplaba los cuadros de sus predecesores, al mismo tiempo que aseguró que a veces “hablaba” con algunos de ellos como Manuel Casas, Juan González, Alfonso Molina, Iglesias Corral, Abad Conde y Suárez Ferrín, estos dos últimos en la “esquina del absurdo”. Además, explicó que siguió con esta costumbre durante su estancia en Roma.
El salón de plenos municipal se llenó hasta los topes para acompañar a Vázquez en un día en el que se le vio emocionado. Así, Alfonso Guerra, Fernando González Laxe, Abel Caballero, Carmela Silva, Antonio Luis Hernández o José Clemente Orozco fueron algunos de los que estuvieron con el exalcalde en el acto, además de varios miembros de las corporaciones municipales que encabezó y otros invitados, como actuales concejales de todas las formaciones políticas.

consideración y respeto
El exalcalde expuso que “más allá de aciertos, errores o discrepancias”, cualquiera que haya dedicado “parte de su vida” a los “convecinos” y a la ciudad merece la “consideración y respeto” que él había mostrado a sus predecesores. Además, Vázquez aseguró que ser regidor es “la más hermosa de las funciones a las que un servidor público puede aspirar”.
Francisco Vázquez también tuvo palabras de agradecimiento hacia el alcalde Xulio Ferreiro, de quien dijo que era “un ejemplo de caballerosidad” por llevar a cabo un “reconocimiento” que proporciona “alegría” a él mismo y a sus allegados.
Vázquez hizo también referencias al cuadro, del que resaltó dos claves como la sustitución del espadín de embajador por el bastón de alcalde, la cual definió como “vara de administrar justicia”.
La otra es la Constitución Española que “asoma” a su espalda y sobre la que juró seis veces su toma de posesión como regidor. Estos elementos unen “los hitos” de los que se dijo sentir “más gratificado” de sus más de tres décadas como “servidor público”.
Finalmente, Francisco Vázquez concluyó su discurso con unas palabras hacia su esposa, María del Carmen, la persona “sin cuya ayuda” aseguró que no hubiese logrado “nada” en su vida y quien durante medio siglo “ha compartido alegrías y tristezas, siempre juntos” y a la que dijo amar “con la misma intensidad que el primer día”.

deuda con el pasado
Mientras, Ferreiro aseguró que con la suma del cuadro de Vázquez a la colección existente se cumple “unha débeda co pasado” y que cuando llegó a María Pita le causó “sorpresa” que todavía no hubiese llegado los retratos del homenajeado y de Losada, que “levaban moito tempo encargados” y entendió que su “labor era cumprir” con poner fin a esa situación. El regidor señaló que Vázquez era un “representante de toda unha época” y que contribuyó a que la ciudad sea “o que hoxe é”.
Durante el acto también participó una de las nietas de Francisco Vázquez, quien calificó el día como “muy especial”.
Además, destacó que su “abuelo” siempre les dice que “hay que ser feliz y hacer felices a los demás”, y que el de ayer era un día de “felicidad” para Vázquez.

Francisco Vázquez, orgulloso del día que pensó que “nunca se celebraría”