Xoel López deja el alias Deluxe y se empapa de vida en el disco "Atlántico"

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En 2008, el mejor año de su carrera en términos comerciales, Xoel López -entonces conocido como Deluxe- decidió echar el freno. Cuatro años después, sin más nombre que el suyo y con miles de kilómetros y de músicas en la maleta, vuelve al mapa con "Atlántico", un cruce "luminoso" entre España y América.

"Me cansé del ritmo frenético, de no tener tiempo para vivir", explica en una entrevista con Efe el músico gallego, que se ha dedicado a cosas tan sencillas como jugar al fútbol, dar clases de guitarra, cocinar o viajar.

El disco número doce de su carrera, si se tienen en cuenta todos los proyectos en los que ha estado implicado, es, de hecho, una especie de "diario de viaje" o de cartografía de los muchos lugares por los que ha pasado: Argentina, Venezuela, México, Nueva York, San Francisco, Chile, Brasil...

Once de los doce cortes del disco son, dice, canciones "made in América Latina", con "cierto toque de nostalgia" y "dejes" de folclore español y americano "que conviven con lo nuevo", produciendo un resultado "luminoso" que no suena forzado, pese a que el artista inició su andadura bajo influencias del britpop.

Puede ser, arguye, porque, como buen gallego, siempre ha mirado mucho a América. También porque se declara un amante de la música de raíz y del formato de canción pura, como hacía un tío suyo, Florencio López, que tocaba simplemente con voz y violín.

Conviene en que el álbum podría parecer un disco de versiones tradicionales actualizadas, "de la Edad Media", añade él, porque "la imaginería de las letras es atemporal".

La influencia latina se aprecia desde la portada de "Atlántico", en la que aparece con una máscara venezolana de un "diablo de Yare", un objeto que andaba por casa de sus padres desde que era niño.

"Es como el Xoel de siempre con la careta americana", sentencia.

El influjo americano también se siente en su percusión, fruto de un experimento junto al conocido productor Juan de Dios (colaborador de Amaral, entre otros), con el que trataron de "rellenar" las canciones y de sustituir la batería con elementos como el bombo legüero o las congas cubanas.

De su larga estancia en Buenos Aires, "una ciudad hostil como toda gran ciudad, pero de gran actividad cultural y gente muy viva", le quedan una casa y una canción que habla de este lugar a orillas del Río de la Plata, "pero sin sonar a Argentina".

"La escribí porque todo el mundo me preguntaba qué hacía allí. Tardé como año y pico en componerla, porque hice lo que los tangueros. Escribí dos estrofas y la dejé. Tiempo después se me ocurría algo y la retomaba. Nunca había hecho una canción tan poco a poco", explica.

Tanto cambio de lugar reconoce que le llegó a desorientar puntualmente. De hecho, el disco se abre con una canción llamada "Hombre de ninguna parte".

"No sabía dónde estaba, si era gallego, de Buenos Aires, de Madrid... Creo que finalmente soy hombre de todas partes. Me adapto a cualquier lugar", reflexiona.

"Atlántico" presenta otros cambios en su carrera. En primer lugar, ha dejado EMI, con la que publicó sus dos anteriores trabajos ("Reconstrucción" y "Fin de un viaje infinito") para busca nuevas fórmulas de trabajo. En su caso, el mánager, EsmerArte, pasó a ser también la discográfica.

Además, se edita con una nueva firma en la portada: Xoel López, dejando atrás su sobrenombre artístico, Deluxe, con el que debutó en 2001, porque le parecía "más moderno".

Más de diez años después, reconoce, "el que me llamaran Deluxe por la calle me empezó a sonar hasta ridículo".-

Javier Herrero.

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