El último sábado de julio bate los registros de afluencia a las playas

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 r. l. > a coruña
  Basta con ver la imagen de ayer de los arenales de la ciudad para darse cuenta de que los coruñeses tenían un déficit de sol y calor. Después de un julio de lluvia y fría, muchos vecinos no dudaron en despedir el mes estival tumbados al sol.
Riazor, Orzán, As Lapas, San Amaro se llenaron como hacía tiempo que no ocurría. No es para menos, los termómetros rozaron los 22 grados, todo un lujo para un ciudad que llevaba estancada en unas máximas de entre 18 y 20 grados centígrados desde el pasado día 7. No sólo eso. Según Meteogalicia, los coruñeses tuvieron que soportar que durante las últimas tres semanas cayesen en la ciudad 25,8 litros de agua por metro cuadrado. Pese a la elevada cifra de precipitaciones, ésta se quedó por debajo de la registrada durante julio del año pasado, con 27 litros por metro cuadrado.
Merienda al aire libre >
Además de en los alrededores del Paseo Marítimo, también se pudo apreciar las ganas de playa que tenían los coruñeses en las estanterías de los supermercados. Fueron muchos los que no dudaron en “asaltar” los comercios de alimentación a primera hora de la mañana para hacerse con lo básico para disfrutar de un día al sol: fruta, bebida, pan, embutidos y carne para hacer a la brasa.
Por las calles de la ciudad, ni un alma. A partir de las dos de la tarde se podía circular por la calle con total normalidad. Eso sí, en sentido entrada, ya que fueron muchos los que también optaron por pasar su día de sol en una de las playas de la comarca o, en el caso de los más afortunados, iniciaron su particular operación salida de las vacaciones de verano.
El ambiente comenzó a animarse en el centro a última hora de la tarde. La ciudad está casi en fiestas, y los turistas que se encuentran pasando unos días en la ciudad no dudaron en acercarse hasta los jardines de Méndez Núñez para curiosear por las casetas. También se pasó mucha gente La Marina, donde las terrazas se convirtieron en el punto de atracción preferido de muchos viajeros.

El último sábado de julio bate los registros de afluencia a las playas