Un kamikaze ebrio se lanza por una escalera para escapar de la Policía

Copia de El Ideal Gallego-2017-02-04-008-0521d461
|

El barrio de Monte Alto fue el punto de salida de una espectacular persecución en la que patrullas de la Policía Local consiguieron dar alcance a un conductor ebrio al volante de un Volkswagen Golf. No fue fácil: en un esfuerzo por despistarlos, el infractor se lanzó a toda velocidad por varias calles en sentido contrario, al más puro estilo kamikaze. Incluso llegó a saltar por la escalinatas que conectan la calle de San Juan con la calle Orillamar, arrancando de cuajo una barandilla y llegó hasta el hospital Materno. El individuo, un vecino de Bergondo de 22 años, se enfrenta ahora a los cargos de conducir con temeridad manifiesta con peligro para terceros, conducir bajo lo efectivos del alcohol y desobediencia grave a la autoridad. 
Todo comenzó a las tres y media de la madrugada, cuando unos patrulleros divisaron al individuo circulando en zigzag por Zalaeta y le dieron el alto. Pero el bergondés ignoró las señales y pisó el acelerador, dando comienzo a una peligrosa persecución que llevó a los agentes a darle caza por todo el centro de la ciudad: calle Panaderas, plaza de España, San Juan y las escalinatas el callejón de Atocha Baja para acabar en Orillamar, por donde tomó la calle Maestranza y de allí, al paseo de O Parrote.

colisión
Una vez allí, se metió por la boca del túnel en sentido contrario, obligando a los vehículos que se encontraba a su paso a evitarlo como podían. Pero el accidente le esperaba más adelante: tras recorrer la avenida del Puerto, la plaza de Ourense, la avenida de Linares Rivas, la de Primo de Rivera y la plaza de A Palloza, chocó contra otro Volkswagen Golf estacionado en la avenida del Ejército en su cruce con la ronda de Outeiro, antes de continuar su fuga por A Pasaxe.
 Esta terminó a la altura del Hospital Materno Infantil, donde varios coches patrullas de la Policía Local consiguieron cerrarle el paso. Aún entonces, se resistió a obedecer a los agentes y se negó a abandonar el vehículo, así que tuvieron que romper los cristales de la ventanilla del conductor y sacarlo a la fuerza para poder detenerlo.
Por fin pudieron practicarle la prueba de alcoholemia, que dio positivo un miligramo por litro de aire respirado, varias veces la tasa permitida. Fue identificado, detenido y denunciado ante el juzgado de guardia. En cuanto a su coche, fue retirado por una grúa al depósito municipal. n

Un kamikaze ebrio se lanza por una escalera para escapar de la Policía