Estamos de enhorabuena. Por primera vez la patronal española hace un llamamiento a las empresas para que apliquen políticas de igualdad. Lo hace con un informe recientemente publicado cuyo título lo dice todo: “La igualdad en la empresa como factor de competitividad”. La cúpula empresarial parece llegar a la conclusión –algo tarde– de que la incorporación de las mujeres al mundo empresarial y, en particular, a la toma de decisiones son elementos esenciales para que la empresa sea más competitiva. Está claro que a los empresarios hay que tocarles el bolsillo y que el discurso de que es necesario abrir los consejos de las compañías al mando femenino no es un asunto de justicia, sino de cálculo económico. Si contamos con mujeres en la dirección seremos más competitivos y, por lo tanto, incrementaremos nuestros beneficios. Esto, dicho de manera simplona y resumida (por cierto, es lo que ahora se lleva, ¿no?).
No sé a usted, pero a mí me vale. No me considero una principista, sino que en materia de igualdad creo que es necesario ser pragmáticas. Lo importante es alcanzar el objetivo, que las mujeres estén situadas a la misma altura que los hombres en la toma de decisiones. La motivación inicial me parece secundaria. El informe de la CEOE propone una batería de medidas para motivar a los empresarios. Estamos en el terreno del voluntarismo de cada quien, ni asomo de obligatoriedad. Y es ahí donde está el quid de la cuestión. Es verdad que en los últimos diez años la presencia femenina en los consejos de las empresas se ha triplicado, pasando del 5% al 17%, pero estamos tres puntos por debajo de la media europea y, a este ritmo, necesitaremos otros diez años para acercarnos a la recomendación de la Comisión de un 40% de mujeres en las direcciones de las compañías. 
Las medidas propuestas son, por tanto, una declaración de intenciones: poner en marcha mecanismos de conciliación laboral y reducir la brecha salarial, promover el desarrollo de la mujer empresaria, profesional o directiva. Es más, el empresariado reclama a la Administración apoyo especial a las pymes y micropymes para llevar a la práctica medidas para conseguir la igualdad de oportunidades.  Bienvenido este llamamiento, pero ya es hora de elevar el listón de exigencias. Como nos quedemos en el difuso paisaje de las recomendaciones y los llamamientos avanzaremos a ritmo de tortuga y si es verdad que más mujeres directivas y consejeras significa más competitividad, nos quedaremos en los últimos vagones del tren de la riqueza. La CEOE haría bien en practicar con el ejemplo: en la cúpula directiva no hay ninguna mujer. La presencia en el comité ejecutivo es casi simbólica ya que sólo hay un 9% de mujeres de los 55 miembros que lo componen. Y la caridad comienza por casa, decía el cura.
(*) Carla Reyes Uschinsky es presidenta de
Executivas de Galicia