lunes 30/11/20

El terrorismo y la inestabilidad política protagonizan la Ofrenda al Apóstol

La situación política en España, con la necesidad de una “moralidad intachable” y de que se conforme un Gobierno estable; y la lucha por la “erradicación” del terrorismo y sus causas de raíz, han sido los polos sobre los que giró ayer la Ofrenda Nacional al Apóstol Santiago.

A la izquierda, un momento del tradicional vuelo del Botafumeiro durante la Ofrenda; a la derecha, el delegado regio, Miguel Santalices, pasa revista a las tropas
A la izquierda, un momento del tradicional vuelo del Botafumeiro durante la Ofrenda; a la derecha, el delegado regio, Miguel Santalices, pasa revista a las tropas

La situación política en España, con la necesidad de una “moralidad intachable” y de que se conforme un Gobierno estable; y la lucha por la “erradicación” del terrorismo y sus causas de raíz, han sido los polos sobre los que giró ayer la Ofrenda Nacional al Apóstol Santiago.
Como es habitual, la actualidad se coló en los discursos tanto del delegado regio y oferente, Miguel Ángel Santalices, como del arzobispo de Santiago, Julián Barrio, que coincidieron en pedir el apoyo del Apóstol para las víctimas del terrorismo y las guerras, para los afectados por la crisis y para los gobernantes, en su camino para ofrecer una política estable y de “entendimiento”.
Las celebraciones en Compostela comenzaron a las diez de la mañana, con el pase de revista a las tropas por parte del delegado regio, en presidente del Parlamento Miguel Santalices, al que siguió la tradicional procesión de autoridades civiles desde el Pazo de Raxoi hasta la Catedral de Santiago.
Al acto, que tuvo lugar en una soleada Praza do Obradoiro muy concurrida de turistas, compostelanos y curiosos; asistieron el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, varios conselleiros, el presidente del TSXG, Miguel Ángel Cadenas y representantes municipales del PP y PSOE, así como autoridades culturales, civiles y militares. A la salida, un grupo de manifestantes pidió, al paso de la comitiva, apoyo para la sanidad pública y el “rescate” del Hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo.

“CONCORDIA”
Las dificultades políticas que atraviesa España se colaron en la Ofrenda al Apóstol de Miguel Santalices, que, además, pidió al Santo por numerosas problemáticas y colectivos.
Durante su intervención, Santalices solicitó al Apóstol “acierto para quienes legislan y para quienes asumen la responsabilidad de gobernar”, así como para quienes “asuman esa responsabilidad en un futuro inmediato”, con el objetivo de que puedan hacerlo “en la mejor concordia y sabiduría, buscando el bien común, mejorando las deficientes situaciones políticas, económicas y sociales”.
Ante el Apóstol, el presidente del Parlamento galego reconoció “los errores cometidos” e instó a los políticos a actuar “desde una honradez y moralidad intachables”. Más allá, reivindicó la “política con mayúsculas” y rechazó “con contundencia cualquier comportamiento indebido”, al tiempo que pidió una acción política que “procure el entendimiento y se aleje de cualquier tentación excluyente o totalitaria”.

TERRORISMO Y GUERRAS
En un “momento de enormes tensiones sociales, intelectuales y políticas”, Miguel Santalices pidió al Apóstol que “guíe” a la sociedad “con su luz” en el camino “de la convivencia y de la paz, de la cordura y del entendimiento”, para afrontar las situaciones de “convulsión mundial, de enfrentamientos y guerras, de odios y de abusos a personas mayores, mujeres y niños”.
Santalices recordó a quienes “padecen injusticias, persecución y tiranías limitadoras”, como ocurre con los que son “víctimas de culturas y regímenes políticos inadecuados, incapaces de asumir, con inteligencia y realismo, los mejores logros del progreso de la humanidad”.
Ante el Apóstol, instó a “alzar la voz” frente a las “situaciones crudelísimas del terrorismo y de las guerras”, que producen “daños, muertes, desolación y forzadas migraciones expatriadoras cuyos efectos repercuten inexorablemente en muchas partes del mundo”.
Asimismo, reclamó que se “siga prestando atención, con más intensidad si cabe, a las personas y a sus necesidades”, para crear “una Europa más social”.
En su discurso como oferente, también tuvieron cabida los mayores, las mujeres víctimas de violencia de género, las personas que “han perdido su trabajo y su vivienda castigados por una situación económica devastadora”, los jóvenes que buscan empleo y los emigrantes.
Del mismo modo, Santalices también pidió la protección del Apóstol para los enfermos, especialmente para las personas que sufren una enfermedad mental y para sus familias, “damnificados por la incomprensión”, y para quienes “padecen algún tipo de discapacidad”.
Asimismo, tuvo palabras de recuerdo para las víctimas de la “tragedia” de Angrois y reconoció la labor de profesionales sanitarios, docentes y restantes trabajadores de servicios públicos, “siempre merecedores de respeto”, así como a los integrantes de las Fuerzas de Seguridad del Estado.
Para concluir, Miguel Santalices hizo mención de la celebración del centenario de las Irmandades da Fala y reivindicó la cultura y la lengua gallegas, un “tesoro” para el que ha pedido a la Iglesia que “acentúe su sensibilidad”.

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