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Nueve pases y un gol

Alberto Quiles no ha visto portería, pero suma ya dos asistencias, ambas a Mario Soriano, al que le sirvió en bandeja el empate | quintana

El Deportivo tendió a la horizontalidad, al dominio sin profundidad, durante buena parte del encuentro con el Pontevedra, a combinaciones largas a las que no sacó rédito alguno ante un rival bien situado, que supo contrarrestarle y se sintió cómodo hasta la locura final de un equipo que se quitó los corsés para, a la desesperada, rescatar un punto y dar la sensación, además, de poder llevarse los tres, de manera injusta, porque el rival, recién ascendido pero con muchos mimbres, dio la talla en su visita al Estadio Abanca-Riazor.
 

El equipo de Borja Jiménez encontró la amplitud con Roberto Olabe como una de las figuras clave en la medular. La jugada del empate nació en un saque de banda del Pontevedra en campo propio. Trilli presionó y robó el esférico en la frontal del área del Depor e inició una jugada que avanzó por la izquierda y después por la derecha, hasta que aparecieron los espacios que buscaban los deportivistas. 
 

Trilli, que había sustituido a Antoñito Regal en el lateral derecho, dejó en corto para Olabe, otra de las permutas, que abrió juego hacia la izquierda con un pase precisó a Víctor Narro. Intentó prosperar el extremo, que estaba como lateral zurdo, pero no lo consiguió, entonces se apoyó en el goleador, Mario Soriano. De las botas del exjugador del Atlético de Madrid, que regresó este verano en propiedad al Deportivo, salió el cuarto pase de ese ataque que todavía no era prometedor. 
 

El esférico cayó de nuevo en los pies de Olabe, que esta vez movió el compás hacia la banda derecha, donde estaba Trilli. El sexto pase, el del joven lateral blanquiazul, fue para Quiles, delantero asimétrico del Depor desde la entrada de Gorka Santamaría al campo.
 

No ha marcado todavía el pichichi de la temporada pasada en el grupo I de Primera Federación, pero él no desconecta, se mantiene enchufado a los partidos y aporta. Trenzó la pared con Diego Villares, se desmarcó y recibió el pase filtrado por el de Villalba. Lo más complicado estaba hecho. Por fin una jugada de tiralíneas. Quiles, en el área, cedió atrás con la derecha. Fue el noveno pase, el último del ataque. Entonces ya era más que prometedor. Una realidad. 
 

Soriano lo recibió, controló y definió para superar a Cortés y anotar el gol del empate, el tercero en su cuenta realizadora, más de la mitad de los que lleva el Deportivo en este arranque de temporada en el que ya le acompañan las dudas y los miedos, herencia del curso pasado y también de los anteriores, porque el deportivismo se ha habituado a eso hace tiempo. 
 

Al menos, esos seis jugadores y nueve pases evitaron la primera derrota de la temporada para un Deportivo que necesita amplitud.

Nueve pases y un gol

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