martes 22/9/20

Dos manchas y triunfo de Galicia

Juego mejorable de la selección de Iván Cancela, que se estrenó con una victoria –un gol en cada parte– ante Castilla-La Mancha, permisiva en dos acciones y con una propuesta ofensiva atractiva
Los jugadores gallegos celebraron con efusividad los dos goles anotados ante Castilla-La Mancha  | futgal
Los jugadores gallegos celebraron con efusividad los dos goles anotados ante Castilla-La Mancha | futgal

Galicia ganó, que era de lo que se trataba y, a pesar de que marcó dos goles, estuvo mejor en defensa que en ataque. Castilla-La Mancha causó mejor impresión por su intención que por su ejecución y su mediapunta Borja Cabanillas fue el mejor futbolista del partido, sobre todo en el primer tiempo. Dos manchas del equipo manchego –defender mal una falta lateral y permitir un contraataque– le dieron los tres puntos a la irmandiña.

Siempre es interesante saber cuál es la primera apuesta de un entrenador en su primer partido oficial. Iván Cancela optó, a nivel táctico, por un 1-4-4-2 muy definido con Cortegoso (Choco) en la portería y con una línea defensiva formada por jugadores de dos equipos: Jesús Varela (Alondras) en el lateral derecho, Aarón (Bergantiños) en el izquierdo y Abel (Alondras) e Iago López (Bergantiños) como centrales. El doble pivote fue de Uzal (Somozas) y Diego (Bergan), en la derecha jugó Lamelas (Ourense CF) y en la izquierda Abelenda (Compostela). Los puntas, Carlos López (As Pontes) y Adri Castro (Ourense CF).

Al margen de jugadores y esquema, la propuesta de juego de la Selección Gallega se podría definir como conservadora: ningún tipo de riesgo en campo propio, pases hacia delante tras recuperación y poca circulación de balón. Por momentos, sobre todo en el primer tiempo, dio la sensación de que Galicia quería favorecer las situaciones de uno contra uno de cualquiera de los cuatro jugadores de ataque contra sus parejas. Demasiadas acciones individuales de Abelenda, de Adri y Carlos y, sobre todo, de Martín Lamelas, un futbolista interesante por su desparpajo, por su electricidad y por su facilidad para encarar pero sin ser realmente productivo: apenas tiró a portería y mucho menos consiguió asociarse con algún compañero, ni siquiera para una pared.

En la guerra, sin llevar la pelota al césped en salida de balón, se podría pensar que Iago López –destaca por sus aptitudes técnicas– no encajaría del todo bien en el plan de partido, pero el central del Bergantiños se adaptó a la perfección, fue el más contundente de la línea defensiva, estuvo concentrado los 90 minutos y asimiló que el partido (o su entrenador) reclamaba pase en largo y no en corto, despeje y no control.

En el primer minuto no pero, con el paso de las jugadas, Castilla La Mancha encontró la manera de conectar con su ‘10’, Borja Cabanillas, un mediapunta zurdo que se situaba en la espalda del doble pivote gallego y que se propuso ser el mejor futbolista del primer tiempo. Por controles, por conducciones y, sobre todo, por pases –para desatascar a su equipo en la zona de creación (con apoyos) y para activar a los tres delanteros (con envíos milimétricos en profundidad)–, Borja demostró ser una figura diferente al resto.

Galicia, que se adelantó antes de que se cumpliese el minuto 10 en una jugada de pizarra –falta lateral ejecutada por Aarón al segundo palo, cabezazo de Abel al punto de penalti y remate a bote pronto de Brais Abelenda a la escuadra–, consiguió neutralizar al ‘10’ manchego en la segunda mitad. Ayudaron a lograrlo las entradas al campo de Samu y de Josiño, no porque le hiciesen un marcaje individual sino porque, con ellos, Galicia quiso más el balón.

Fue precisamente Josiño el que sentenció el partido, previa cabalgada de Adri Castro por la derecha, centro y último pase de su compañero Abelenda. Fue la última rúbrica de la carta de presentación de un equipo serio, sin manchas.

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