El Liceo encara el segundo ‘match ball’ tras la paliza en el primero

Foto: CE Noia

Borrón y cuenta nueva. El Deportivo Liceo debe saltar al terrazo del Olímpic de L’Ateneu como si la paliza del viernes nunca hubiese sucedido, y recuperar una versión, si no la mejor, una muy mejorada que le conduzca al tercer y definitivo punto de la final.


La primera derrota verdiblanca en estos playoffs llegó al quinto partido, y de una manera sorprendente. El 6-0 del viernes es el 28º ‘rosco’ liguero del Liceo desde que debutó en la máxima categoría en la temporada 1979/1980. El primero en un partido con algo en juego desde el 22 de mayo de 2010, cuando el Barça ganó por 0-5 en Riazor, un resultado, que con la derrota herculina por 6-5 en Reus de la siguiente jornada, daría el título al conjunto azulgrana.


Entre medias se sitúa el 3-0 cosechado en Lleida en la ‘pachanga’ de la última jornada del curso 20/21, disputada el 29 de mayo de 2021.


Además, el 6-0 que colocó el 2-1 en el marcador global de la semifinal entra el top-3 de derrotas más amplias del Liceo en el torneo de la regularidad. La última por este margen databa de 11 de febrero de 2020, en la visita al Palau Blaugrana (9-3). Once meses antes, también en Noia, un sonoro 7-1.


Y aún hay más. Es el segundo 6-0 encajado por el Liceo en la OK Liga-División de Honor en toda su historia, tras el del 20 de mayo de 2005 en el feudo del FC Barcelona.


Anomalías

Las estadísticas no son las únicas anomalías que deparó el tercer capítulo. El equipo que dirige Pere Varias anotó cuatro goles en jugadas a bola parada, dos penaltis (Xavi Costa, aunque en el segundo marcó tras el rechace) y dos faltas directas (Eloi Mitjans). Jordi Adroher desperdició la única, una directa, que tuvo el Liceo, aunque ya con 5-0 en el marcador. Carles Grau, un muro en esta suerte durante los tres primeros cuartos de la tempirada, parece haber perdido gran parte de su solidez.


En total cinco acciones de estrategia. En el primer duelo (victoria verbiblanca por 6-5) hubo una más (todas directas), y ninguna acabó en la red. En el segundo (5-2), Adroher transformó la única: una directa que valió el cuarto tanto.


En este encuentro vio Marc Grau, en los segundos finales, una infantil (o provocada) tarjeta azul que le dejó sin jugar el tercero, donde reapareció Mitjans, máximo anotador del Noia –y quinto de la competición– en la fase regular, tras perderse -sin que el club aclarase el motivo- los dos primeros. Hoy, si no ocurre nada extraño de última hora, ambos estarán sobre el añejo terrazo de L’Ateneu, una superficie incómoda para quien acostumbra a jugar en parquet.


Sin ideas

Peculiaridades al margen, el Liceo no fue el Liceo. Lento y escaso de ideas, aguantó en una primera mitad (1-0) con poco peligro en ambas porterías y se despeñó cuando mejor estaba jugando. El golpe de gracia lo recibió con la directa convertida por Mitjans en el 3-0. Una falta tonta, de frustración, que cometió Burgaya al lado de la portería... del Noia. A partir de ahí, desconexión. Y más jugadas evitables que ayudaron a construir la ‘chosca’.


No es normal que equipos de la talla del Barça o el Liceo tropiecen dos veces seguidas, al menos en la misma piedra. Pero este Noia, un tercero en discordia de la fase regular al que tal vez no se ha valorado en su justa medida, es un equipo con muchos recursos y que ya peleó los dos partidos disputados en Riazor, escenario que entraría de nuevo en juego el martes si los de Juan Copa no ganan hoy.

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