miércoles 16.10.2019

Con licencia para soñar

El Deportivo accede a la final por el ascenso después de mostrar una enorme solidez defensiva en el choque de ayer y una efectividad tremenda a la hora de marcar en toda la eliminatoria

Quique, que entró en la segunda parte, pelea un balón en el ataque coruñés | alfaquí
Quique, que entró en la segunda parte, pelea un balón en el ataque coruñés | alfaquí

El Depor hizo grande el partido de Riazor, utilizó bien su ventaja, fue rocoso en defensa, se empleó como un equipo y accedió a la final por el ascenso derrotando al Málaga.

No sorprendió por los cambios Martí porque se intuían, pero sí con el hecho de dejar en el banquillo a mucha ‘artillería’ ofensiva como Fede Cartabia, Borja Valle y Quique González. En lugar de alinear a estos jugadores, hombres como Vicente Gómez o Nahuel tuvieron su opción de participar de inicio en el partido.

El Málaga de Víctor también realizó varios cambios con respecto al encuentro de ida. Tras 42 partidos de Liga y uno de promoción, las piernas le pesaban a todos los efectivos de ambas plantillas. Eso sí, hubo variación clara en los planteamientos iniciales. El Depor, al menos sobre el papel, salía más ‘manejador’ por los hombres del medio del campo y el Málaga más directo, con dos delanteros natos.

El inicio del choque respondió a lo previsto. El equipo blanquiazul, de rojo ‘lume’ ayer, se replegaba acumulando personal en la media para contragolpear, sin rehusar, eso sí, a jugadas elaboradas. El Málaga, como era lógico, llevaba el peso del choque con la presión añadida de La Rosaleda.
El conjunto costasoleño metió al atlántico en su portería desde el inicio. Los herculinos se defendían con uñas y dientes, pero el Málaga recuperaba pronto la pelota.

A los once minutos, Ontiveros mandaba un balón envenenado al palo. Podría haber entrado, pero salía despedido hacia la línea de gol y la despejaba Domingos Duarte. A la siguiente acción, una mano inocente daba la posibilidad del gol a los locales con una falta en la mismísima frontal del área pero Ontiveros la mandaba fuera cuando el deportivismo tragaba salida. El conjunto coruñés necesitaba respirar.

Intensidad
El partido llegaba al primer cuarto de hora con una tremenda intensidad ofensiva andaluza y defensiva gallega. Los de Martí tomaron aire con dos acciones de ataque bien trenzadas pero la retaguardia costasoñela defendió bien ambas opciones.

Se llegaba al ecuador de la primera parte con la zaga norteña imponiéndose a la vanguardia del sur, pero sufriendo mucho por la calidad que atesoran los malaguistas. Le costaba una barbaridad salir, incluso a la contra porque, entre las imprecisiones y las faltas, siempre se cortaban estas acciones que nacían con vocación ofensiva pero morían prematuramente. Además, las ‘segundas jugadas’ favorecían al Málaga casi siempre, pero transcurrían los minutos y los coruñeses aguantaban.
La primera parte fue un bombardeo total de los locales. Córners, jugadas trenzadas, disparos repelidos por la zaga... En alguna ocasión el Depor salía bien, como a los 40 minutos, cuando Edu Expósito recibía un balón entrando desde la frontal pero lo mandaba muy desviado al estar sin ángulo para el remate.

A los 44 minutos, Ontiveros volvía a tener una ocasión de gol pero el balón impactaba con el larguero (de nuevo) y la defensa coruñesa zafaba el peligro recuperando el rechace. Dos minutos después finalizaba, con empate sin tantos, la primera parte. Víctor cambió en su banda derecha y retiró del campo a Hicham, dando entrada a Renato. El Depor no hizo cambios para la reanudación. Con el Málaga llevando la batuta del choque, como se esperaba, arrancó el segundo tiempo.

En el área
La evidencia de que el Depor estaba encerrado en su retaguardia llegaba cuando Harper remataba solo, demasiado alto, en una ocasión clara de gol para los locales.

Lo importante era que pasara el tiempo sin encajar, manejar el partido, pero los apuros eran evidentes porque el Málaga se iba ‘con todo’ hacia la portería de Dani Giménez. 

Martí realizó su primer cambio a los 7 minutos de la reanudación alineando a Fede Cartabia y retirando a Vicente Gómez. Después dio entrada a Borja Valle por Nahuel. Aire fresco para el equipo deportivista.

El primer disparo del cuadro coruñés en el segundo periodo era precisamente de Fede, tras un córner provocado por él mismo. Pobre bagaje en ataque, pero trabajo hercúleo en defensa. Se cumplía la hora de partido.

El monólogo era absoluto. Aunque los malaguistas estaban cansados seguían llevando el peso del partido. A los 65 Dani Giménez hacía una gran parada a disparo de Blanco Lestchuk.  Los minutos pasaban y el Depor seguía achicando. De vez en cuando, como a los 67, aparecía Fede para enviar un balón a la puerta rival, pero con ventaja para la parada de Munir.

Y lo que son las cosas, lo que es el fútbol, apareció Álex Bergantiños a los 82 minutos. Recibió de Fede tras iniciar el propio Álex la jugada, nadie le salió al paso, se acercó al área y, con fallo del arquero incluido, anotó el 0-1. Tras un durísimo trabajo el Depor cerraba la eliminatoria.
Hoy Albacete-Mallorca. Elijan rival para la lucha por el ascenso a Primera. Ahora sí que se puede y se debe soñar. El jueves la cita es en Riazor. Siempre Riazor.

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