miércoles 12/8/20

Reportaje | Un cuarteto de hombres que dejaron su huella en la historia coruñesa

Entre los muchos personajes de la historia de la ciudad de La Coruña, hemos seleccionados algunos que han destacado en sus respectivas profesiones. Desde empresarios a marinos, pasando por artistas.

Representación de La Coruña del siglo XIX, con la bahía y el camino de Garás, la Puerta de la Torre de Abajo y la Batería del Malvecín
Representación de La Coruña del siglo XIX, con la bahía y el camino de Garás, la Puerta de la Torre de Abajo y la Batería del Malvecín

Entre los muchos personajes de la historia de la ciudad de La Coruña, hemos seleccionados algunos que han destacado en sus respectivas profesiones. Desde empresarios a marinos, pasando por artistas.

Barrié d’Abadie
Uno de los más destacados es Juan Francisco Barrié d’Abadie, que llegó a ser un afamado comerciante. Nace en 1768 en la villa francesa de Fox (Gascuña) y posteriormente se traslada a San Sebastián en 1782, donde trabaja con un pariente suyo dedicado al comercio, permaneciendo en aquella ciudad 10 años, llegando a La Coruña en el año 1792.

Con la ayuda de su hermano Pedro se dedica a la importación de bacalao y, sobre todo, al tráfico del grano de cereal, en una época de gran necesidad de harinas en La Coruña, en la que también había negocio para Jerónimo Hijosa.

Más tarde logra comprar la fábrica de sombreros del comerciante catalán Salabert, por la cual paga una cuantiosa cantidad, llevándola a la cima comercial, quién importaba las materias primas del exterior.

Se casa en La Coruña en 1796 con una madrileña, cuyos padres eran italianos, Irene Marchesi Rigueti, enviudando en 1810.
Barrié d’Abadie había accedido a la nacionalidad española en 1803 y tras la invasión napoleónica de España colabora con los ocupantes, por lo que tras la marcha de los franceses a finales de junio de 1809 de la Coruña se ve en la necesidad de exiliarse, quedando todos sus bienes embargados.

Terminada la guerra regresa a la Coruña y logra que se le absuelva de los cargos de afrancesado y se le rehabilita políticamente, esto le permite iniciar de nuevo sus actividades empresariales y posteriormente accede a cargos del municipio, como concejal de 1824-1829, lo que le vale adquirir una gran reputación y ser condecorado por sus servicios.

En 1832 se casa de nuevo, con Teresa Hevía Rodríguez, llevando desde entonces una sosegada vida y disfrutando de sus rentas hasta que fallece con 86 años en 1854, siendo enterrado en el cementerio de San Amaro. Su descendencia ha dado origen a toda una saga de grandes emprendedores, entre comerciantes y banqueros, destacando Pedro Barrié Pastor, su nieto (1843-1919), y Pedro Barrié de la Maza (1888-1971).

Canuto Berea
En el campo de la música está José Canuto Berea Rodríguez, músico y empresario, además de ser director de orquesta, violinista, pianista, profesor de música y compositor. Nace en La Coruña el 28 de junio de 1836 y muere el 24 de febrero de 1891.

En 1854 abre un almacén de música en la calle Real que destaca por la riqueza de sus fondos bibliográficos musicales. Diez años más tarde tendrá más de 30.000 ejemplares de partituras, además de todo tipo de instrumentos. Sería director de la orquesta del Teatro Principal –hoy Rosalía de Castro– desde 1862 y está considerado uno de los pioneros del orfeón gallego, junto a Juan Castro Chané y Pascual Veiga. Su catálogo abarca obras escénicas, sinfonías, corales y canciones, que se conservan en la colección “Canuto Berea” de la Biblioteca de la Diputación Provincial. Entre las más famosas hay que destacar “La Alfonsina”, una muiñeira dedicada al príncipe Alfonso.
Su actividad le llevó a ser consejero del Banco de España, de la S
ociedad de Crédito Gallego, presidente de la Cámara de Comercio de la Coruña en 1859, diputado provincial y presidente de la Reunión Instructiva y Recreativa de Artesanos.
Como intérprete y docente, se le reconocieron sus méritos con el nombramiento de Académico de San Fernando, Presidente de Bellas Artes de La Coruña y estaba en poder de la Gran Cruz de Carlos III, entre otras, fue también concejal en las corporaciones de 1869, 1874, 1875, 1877 y 1887, teniente de alcalde en 1879 y 1885 y finalmente llega a la Alcaldía en 1889.

Jerónimo Bermúdez de Castro
En el apartado de la poesía situamos al religioso Jerónimo Bermúdez de Castro, que nace en La Coruña en 1530 y muere en Cozón (Pontevedra) en 1590. Está considerado como uno de los mayores poetas que dio Galicia.

Su vida es controvertida: recorre las tierras españolas como soldado, luego estará en África y Francia y durante un tiempo residirá en Portugal. A su regreso a España ingresa en la orden de Santo Domingo sobre el año de 1580; estará en los conventos de Peña de Francia (Salamanca) La Coruña y Tuy. Se opone a la política de anexión de Felipe II sobre Portugal, por cuyo motivo en 1582, año de la anexión a sus dominios del reino portugués es apresado en La Coruña y llevado a Santiago para ser luego trasladado a Castilla.

Fue catedrático de Teología de la Universidad salmantina y un excelente humanista que dominaba las lenguas clásicas y las de su época. Está considerado como el primer autor de tragedias en castellano, escribió “Nise lastimosa y Nise laureada”, que son publicadas en Madrid en 1577 bajo el nombre de Antonio Silva. Es autor de otras muchas obras, como “El viaje del Gran Duque de Alba don Fernando Álvarez de Toledo, desde Italia a Flandes”, poema perdido en cinco cantos de octavas reales.

José Bermúdez de Castro
En el campo naval destaca José Bermúdez de Castro. Este marino nace en Betanzos en 1740 y muere en Cádiz en 1814. Había ingresado en el Cuerpo de Guardia Marinas de la Armada en 1751 y alcanza la graduación de teniente general en 1809.
Interviene en 1762 con la Escuadra del Marqués de Real Transporte en el sitio, defensa y rendición de La Habana, en donde queda prisionero.

En 1774 es nombrado comandante del Arsenal de Cavite (Filipinas), quedando en 1797 encargado de la Comandancia de las Compañías de Guardia Marinas, al frente de las cuales le sorprende el alzamiento contra los franceses. Lucha en las baterías del Arsenal de la Carraca en Cádiz en la rendición de la flota francesa del almirante Rosilly en 1808. Cuatro años después es nombrado ministro del Tribunal Especial de Guerra y Marina.

En su especial carácter se mezclaban las cualidades de un inteligente marino y su ardor militar en su lealtad a la patria.

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