lunes 26/10/20

El pesquero “Ana Geli” vuelve a la superficie en La Marina tras más de cuatro horas de trabajo

El “Ana Geli”, un pesquero adscrito de la cofradía de Mera que se hundió en la mañana del sábado en su amarre de La Marina, salió ayer a flote después de un arduo trabajo de los buzos, amarradores y prácticos del Puerto. La embarcación fue remolcada al muelle de Oza después de más de cuatro horas de maniobras milimétricas. 

Las tareas para reflotar el barco fueron muy complejas	patricia g. fraga
Las tareas para reflotar el barco fueron muy complejas patricia g. fraga

El “Ana Geli”, un pesquero adscrito de la cofradía de Mera que se hundió en la mañana del sábado en su amarre de La Marina, salió ayer a flote después de un arduo trabajo de los buzos, amarradores y prácticos del Puerto. La embarcación fue remolcada al muelle de Oza después de más de cuatro horas de maniobras milimétricas. 
El reflote del pesquero –que en su camino hacia el fondo volcó la planeadora “Josefa Iglesias”, que ayer ya había sido retirada– comenzó poco antes de las 09.00 horas, cuando la tripulación del barco ya se encontraba en el pantalán acompañando a los buzos y amarradores. El gasoil que había salido de los tanques de la embarcación el sábado estaba prácticamente retirado y dos buzos comenzaron a rodear el barco y examinar su postura para ver de qué manera se podía sacar a la superficie. 
Poco después se unieron a las tareas otros dos buceadores, que fueron solicitando a hasta siete amarradores distintos flotadores y aparejos para pasar bajo la quilla del “Ana Geli”. Mientras tanto una grúa gigante esperaba en el muelle de transatlánticos para levantarlo. El armador, visiblemente preocupado, empezó la mañana hablando con el carpintero que se acercó a La Marina, pues el casco es completamente de madera, sobre las posibles causas del hundimiento.

Varios obstáculos
La pasarela del pantalán que se había visto afectada con los dos barcos el sábado volvía a flotar ayer, lo que fue un verdadero quebradero de cabeza para los buceadores porque en su ascenso el barco se encontraba siempre con eses obstáculo. Al final hasta nueve personas se tuvieron que afanar en tirar de un cabo para girar el pesquero, aún en el fondo. El lío de aparejos también complicó las operaciones. 
En torno a las 11.30 horas se abrió la barrera anticontaminación para que dos embarcaciones de los amarradores remolcaran el barco, del que asomaba el puente y dos buzos, hasta el muelle de transatlánticos. Allí una grúa lo elevó un poco para vaciar el agua y, posteriormente, fue remolcado por mar a Oza. n

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