• Viernes, 17 de Agosto de 2018

Más de 29.000 espectadores entonan “digan lo que digan” en una plaza rendida a Raphael

Lo advertía titulando “Loco por cantar” a la gira y lo confirmaba en suelo firme cuando apareció en la plaza de María Pita dispuesto a no dejar nada en el tintero, con guiños al último trabajo “Infinitos bailes”.

Más de 29.000 espectadores entonan “digan lo que digan” en una plaza rendida a Raphael
El jiennense demostró a sus 75 años su buen estado de forma | quintana
El jiennense demostró a sus 75 años su buen estado de forma | quintana

Lo advertía titulando “Loco por cantar” a la gira y lo confirmaba en suelo firme cuando apareció en la plaza de María Pita dispuesto a no dejar nada en el tintero, con guiños al último trabajo “Infinitos bailes”. Y precisamente con esos bailes inició su conquista de una María Pita abarrotada a niveles históricos con más de 29.000 almas.
Salteando hit con novedad, se fue metiendo al público en el bolsillo dándole lo que quería, “Aunque a veces duela”. “Estas canciones son del último disco, pero yo sé muy bien a lo que han venido”, dijo tras los sones iniciales y después de declararse “feliz” de estar de nuevo en A Coruña.

Traspaso de décadas”
Y entonces fue cuando colocó al público que abarrotó María Pita en el carrusel de sus vidas para repasar aquello y lo otro porque la de ayer “era una gran noche”. La gente se volvió loca con el gran hit de Raphael, esa “Mi gran noche” que traspasa décadas y se muestra actual en cualquier fiesta, sarao y reunión.
Y “Digan lo que digan”, el jiennense demostró a sus 75 años su buen estado de forma en una toma y daca de más de dos horas, un “escándalo”, que hizo vibrar a los miles de asistentes, que se enfrentaron emocionados al momento en que el cantante recordó que “Yo soy aquel que cada noche te persigue” para terminar el concierto asegurando “que la amaba con la fuerza de los mares”, esa canción que en conjunto con la gran Rocío Jurado supuso un antes y un después en muchos amoríos.
Con una voz que no se rompe y una forma única de pasearse por el escenario, Raphael recorrió sus canciones más emblemáticas. Fue, sin duda, el concierto más multitudinario, quizá por eso de aglutinar a varias generaciones, las que maduraron con él y las nuevas que lo aplauden en citas como el Sonorama. l