lunes 26/10/20

Guillermo Vergara | “Hace años, solo se grababa y masterizaba. Ahora en Mans realizamos el proceso entero”

Insiste en que el proyecto “somos todos”. Lo aprendió de Rosalía Mera, la fundadora de una entidad que forma y dota de medios

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Guillermo Vergara lleva 20 años trabajando en Fundación Paideia | quintana

Va en la línea de todo lo demás. La música no es una excepción para la Fundación Paideia, que comenzó creando reflexión en torno a un campo, el de las personas con discapacidad y el mundo laboral, y se puso manos a la obra. Los colocó en distintos sectores y no solo con eso, siguió tocando otras ramas. A los melómanos les puso un estudio que arrancó como plataforma de grabación, pero que hoy abarca más. Guillermo Vergara cuenta que de aquí salen con un disco y las nociones básicas para saber defenderlo. A nivel teórico y práctico.  

¿Cuántos trabajan actualmente en la institución? 
La Fundación lleva más de 30 años. En todo este tiempo han pasado muchísimos profesionales, pero la foto fija, el equipo actual más los empresarios lo conforman más de 90 personas. Una parte de actividad mercantil tiene que ver personas con discapacidad que trabajan en los sectores de jardinería o diseño gráfico. El proyecto somos todos, el Grupo Trébore y los de la Fundación. 
 
¿Cómo ha cambiado la forma de hacer desde entonces? 
Yo llevo 20 años, desde 1999. Ahora estamos centrados en cinco líneas de trabajo. Una es el eje de la discapacidad y el empleo, que tiene que ver con la génesis de la institución, que empezó como foro de debate sobre las prácticas de salud mental infantil. En ellas, participaron profesionales que estaban trabajando con ellos: psicólogos, médicos, educadores... los que componían la Fundación en ese momento tenían interés por contribuir e intervenir en proyectos y esto se hizo más amplio. Se iniciaron propuestas propias con discapacitados para facilitarles el empleo, lo que se conoce como Antear, uno de nuestros pilares fundamentales, que está enfocado en el empleo. No toca más ámbitos. 

Empezaron porque veían que las personas con discapacidad estaban muy lejos de la integración laboral. ¿La sociedad ha mejorado en este aspecto? 
Desde entonces, hay muchos más fondos europeos y herramientas. Mucha innovación y avances, aunque esto no quiere decir que se pueda seguir mejorando. Se ha puesto dinero público y privado en torno a una sociedad más inclusiva. El panorama ha cambiado y es favorecedor. Hay un respeto y una legislación, programas más inclusivos y se han eliminado barreras arquitectónicas. La sociedad es más sensible.

Hábleme de los otros ejes. 
Una segunda línea es la de juventud y movilidad para chavales de entre 16 y 30 años, sobre todo, los que están fuera del sistema educativo y de empleo. Son futuros excluidos sociales por lo que resulta muy difícil captarlos. Son grupos de jóvenes que nunca fueron becados. El sistema los rechaza y académicamente no van bien. La beca consiste en darles una formación y herramientas genéricas para que sepan ser puntuales y tengan habilidades sociales. La idea es que al menos si tu currículo tiene un déficit que esto otro no sea una barrera más para competir en el mercado.

¿Dónde pulen esas habilidades sociales? 
Son intercambios en Alemania. Un flujo gallego se va hasta allí y al revés, todos en la misma situación. Al cabo de un año, marchan tres grupos de diez, esto es, 30 gallegos y otros 30 alemanes viajan a Galicia, lo que conforma un tejido empresarial colaborativo importante.

¿El programa funciona? ¿Consiguen trabajo después de la experiencia? 
Desde que empezó en 2009 están empleados un 75% y me quedo corto. Son chavales que no salieron más allá de 150 kilómetros de su entorno. Es la primera vez que tienen pasaporte. Las empresas son de emigrantes gallegos que estuvieron fuera. Por otro lado, el idioma no es ningún problema. Las firmas son acogedoras, pero no proteccionistas para que puedan competir en el mercado. Los conocimientos sin la práctica no sirven para nada.

¿Cómo localizan a los jóvenes?
Hablamos con los Servicios Sociales de los ayuntamientos limítrofes, también hacemos uso del boca a boca y las asociaciones que trabajan con jóvenes para que nos digan de gente que tiene ganas de crecer profesionalmente. Así que organizamos talleres. Hoy por ejemplo tenemos uno de hábitos saludables porque no siguen el ritmo de los demás.

¿Qué es la estructura Deloa? 
En un tercer eje sobre desarrollo territorial, con sede desde 2001 en el ayuntamiento de Padrón. Agrupan los concellos del Sar, Barbanza, Muros y Noia, doce en total que trabajan con Deloa, de la que forman parte entidades públicas y privadas encabezadas por Paideia, que captan financiación europea para el desarrollo cultural y de instituciones. Después está el tema del emprendimiento, para el que disponemos de varias herramientas que favorecen el empleo a los que inician una nueva andadura. 

Otra de las iniciativas con las que conectan con la ciudad son los ciclos de conferencias.
Sí, queremos generar espacios de debate. Tocamos palos diversos, cuestiones jurídicas o ambientales. Son actividades abiertas a lo que la sociedad demanda. Para ello, contamos con profesionales con niveles de excelencia en la materia. En la actualidad, estamos con la identidad del hombre como ser humano y un segundo ciclo sobre la gestión de eventos musicales. 

La música como centro donde se produce, pero también sobre la que se forma. Mans es algo más que un estudio. 
Sí, en este punto, no solo nos interesa la grabación pura y dura, sino apoyar a colectivos de difícil acceso como son en este caso los músicos. Hay mucho talento sí, pero también mucho desconocimiento en la formación y en cómo funciona la industria musical en cuanto a las normas jurídicas, el márketing, la venta o los derechos. Veíamos un vacío en los jóvenes que pasaban por el estudio a grabar su primer trabajo discográfico en cuanto a temas de la seguridad social y vimos necesaria la formación. Mans no solo es grabar hoy en día. Esta semana hemos empezado un programa intensivo, con profesionales de la industria que intercambian su experiencia sobre lo que hay que hacer. No solo vale tener talento. La formación irá antes de la grabación y en este sentido, tenemos firmado un convenio con ocho festivales gallegos: el Son do Camiño, Portamérica, Atlantic Fest, Festival de la Luz, Revenidas, Vive Nigrán, O Marisquiño y el Sinsal, que a través de plataformas elegirán a músicos o grupos por audiciones/concursos para tocar en las citas. Es muy importante saber cuáles son las reglas del juego.

Tocar en uno de estos festivales suma muchos puntos en su currículo.
Igual que se les dota de herramientas y tecnología, queremos favorecer la comercialización del producto a través de su presencia en ellos. Hace años, solo se grababa y se masterizaba. Ahora en Mans realizamos el proceso entero, formamos, grabamos y ayudamos a colocar el proyecto en el mercado.

¿Cómo fue la convocatoria de este año? 
Se presentaron 330 bandas de toda España, es el segundo año y en la primera edición lo hicieron 120 menos y esto sin hacer muchísima publicidad del asunto, pero se está dando a conocer dentro y fuera. 

¿Cómo es el proceso de selección hasta que ponen un pie en la cita? 
Pasan por un filtro donde una selección de profesionales escoge a los 50 mejores por su calidad artística, de los que eligieron este año, 20 son gallegos. Entran en una fase de votación pública y los 25 más valorados son escuchados por los ocho promotores de los festivales. Desde hace dos, tres años, alineamos el objetivo general de Paideia de fomar y dotar de medios en la música. Después está el premio a la Excelencia Musical dirigido a alumnos del Conservatorio. A los que mejores notas sacan se les edita un trabajo.

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