miércoles 16.10.2019

La ciudad se llena de glamour para celebrar la boda de Marta Ortega y Carlos Torretta

La pareja celebró una boda íntima en la casa familiar de los Ortega para terminar con una fiesta en el Náutico 

El novio iba vestido con un traje hecho a medida por la sastrería Savile Row y ella llevó un diseño exclusivo de Valentino, de corte romántico, velo bajo y flores en el pelo | peter lindbergh
El novio iba vestido con un traje hecho a medida por la sastrería Savile Row y ella llevó un diseño exclusivo de Valentino, de corte romántico, velo bajo y flores en el pelo | peter lindbergh

Marta Ortega y Carlos Torretta ya están casados y felices. Eso es al menos lo que comunicaron a sus allegados tras una boda íntima que se celebró en la casa familiar de los Ortega ayer al mediodía. Ella eligió para la ocasión un vestido exclusivo de la firma Valentino, de corte romántico y con velo bajo y flores en el pelo le dijo “sí, quiero” a un Carlos Torretta, enfundado en un traje azul medianoche confeccionado a medida por la sastrería de Savile Row. 

En los pies, Marta llevó unos zapatos de salón escotados y de piel, del mismo tono que el vestido, rosa claro casi blanco. Solo con el anillo de pedida y unos brillantes rosas en las orejas, la novia completó el look con un hilo azul en la muñeca tal y como marca la tradición. 

Si bien ellos no se decantaron por diseños ni de Inditex ni de Torretta, la madre y la hermana de Carlos, Carmen Echeverría y María Torretta, sí fueron embajadoras de su empresa familiar. 

Por otro lado, los niños y testigos recurrieron a lo que sale de la fábrica de Sabón y pasearon prendas y trajes de Massimo Dutti en un retrato de boda, donde el ramo fue cosa del florista francés Thierry Boutemy. Al parecer, se inspiró en las flores que se asoman en esta punta del mapa. Más vegetal que floral, la creación fue pensada especialmente para que fuera en armonía con el modelo de Pierpaolo Piccioli: “Es una referencia a Marta, a su sensibilidad natural y su conexión con la naturaleza”. Tras la ceremonia, se celebró un almuerzo preparado por Pepe Solla y su equipo. De ahí, la fiesta se desplazó por la tarde al Náutico, donde se unieron el resto de los invitados, cerca de cuatrocientos, que se encontraron con una carta de bienvenida “a la ciudad en la que nadie es forastero” y una estampa en blanco y negro de la Torre. En las proximidades, cientos de coruñeses no quisieron perderse la boda del año. 

Ambiente
Antes, Alvedro vivió una mañana estresante donde un par de azafatas fueron tachando nombres de la lista de invitados, que una vez fuera atendían a los carteles para ver qué chofer era el que los trasladaba al hotel. La mayoría llegó en vuelos regulares de Madrid y Barcelona. Otros lo hicieron en yets privados. Se contaron hasta seis, lo nunca visto en un aeródromo tan pequeño. Por eso, los spotters aparcaron sus bártulos para cazar a estos aviones. Al otro lado de la península, en O Parrote, un grupito de hombres con chistera custodiaron desde primera hora la casa de los Ortega. Pasadas las once, aparecía el cocinero pontevedrés Pepe Solla, que sonreía a las cámaras con el traje de faena en la mano. 

La dársena amanecía agitada entre los espontáneos que se colocaron frente a la vivienda, la presencia de los medios de comunicación y los ayudantes con sombrero y unos paraguas, que abrían cuando se aproximaban familiares y amigos. Pocas veces este paseo tuvo tanto ajetreo como ayer. Mientras, del hotel Finisterre no paraban de entrar y salir coches y furgonetas negras, algunas con cristales tintados, procedentes de Alvedro. Una parte de la flota sirvió para acercar a los más cercanos al enlace. 

Por allí, se dejaron ver el empresario Juan Carlos Rodríguez Cebrián y su mujer; la hermana de Flora Pérez, María Luisa; o el padrino de la boda, el decorador Pascua Ortega. También llegó en coche el notario Francisco Ordóñez, encargado de oficializar la ceremonia, y los padres del novio, el diseñador Roberto Torreta y su mujer, Carmen Echeverría, él con traje azul y corbata de topos y ella con un vestido del mismo color. Llegaron con su hija María y otros miembros de la familia y protagonizaron el momento más tenso de la mañana entre fotógrafos y seguridad. El personal de la firma Pro First, organizadora del evento, iba y venía en una jornada glamourosa. En la cafetería Noray se pudo ver a Jon Kortajarena, Eugenia Silva, Rosauro Varo y Alfonso de Borbón. Los coruñeses veían invitados por todas partes, algunos solo en su imaginación, pero con la mayoría acertaban: “Yo quiero ver a ese modelo tan guapo”.

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