miércoles 23/9/20

El Ayuntamiento procede al primer derribo de chabolas en A Pasaxe desde el estallido del Covid-19

La Concejalía de Bienestar Social pretendía reubicar a todos los pobladores antes de Navidad
Un chabolista contempla como una máquina da buena cuenta de una infravivienda | PATRICIA G. FRAGA
Un chabolista contempla como una máquina da buena cuenta de una infravivienda | PATRICIA G. FRAGA

Por la mañana temprano, las máquinas hicieron acto de presencia el poblado de A Pasaxe para derribar cuatro chabolas. Fue una actuación sin problemas, puesto que a todos los afectados se les había proporcionado una vivienda nueva, la mayoría en el término municipal coruñés. Se trata del primer avance en la eliminación del núcleo chabolista tras el estallido de la crisis del Coronavirus, que ha retrasado considerablemente el proceso. La concejala de Bienestar Social, Yoya Neira, señaló que “nuestra intención era, lógicamente, finalizarlo antes del mes de diciembre”.

Ahora la situación no está tan clara. La reubicación de las familias afectadas o, en el lenguaje técnico “unidades convivenciales”, siempre es lenta y laboriosa y la actual pandemia no ayuda. “Ha impedido que nosotros sacáramos a ninguna familia”, explicó la concejala. Sin embargo, este no es el primer traslado que lleva a cabo Bienestar Social en lo que va de año, y los propios chabolistas están convencidos de que los días del poblado en el que llevan décadas están contados. “Si no acaban antes de Navidad, será a principios de año”. Detrás de esta celeridad se encuentra Demarcación de Costas, que pretende cumplir una sentencia judicial que determina que el terreno donde se asienta el poblado es de dominio publico marítimo-terrestre y que, por tanto, no se puede permitir viviendas de ningún tipo en él. .

Solo 13 familias

Según el Ayuntamiento, quedan solo 13 familias en el lugar, y los que se van, contemplan el futuro con incertidumbre, producto sobre todo de la crisis económica. En general, se alegran de marcharse, pero muchos de ellos se dedican a la chatarra, como señala Daniel Pereira. Este padre de dos hijos ha sido reubicado al otro lado de la ría, en Santa Cristina mientras que otros chabolistas lo han sido en Palavea o en barrios más céntricos, pero todos tienen el mismo problema: acumular la chatarra. “De momento, voy a seguir viniendo aquí para almacenarla”, confiesa.

Los chabolistas consiguen del Ayuntamiento un piso en alquiler durante cinco años del que solo tienen que pagar el 20%. Muchos de ellos, además, cobran la Renta de Integración Social de Galicia (Risga) que, en el caso de Pereira, al tener dos hijos, supera los 700 euros. Los ingresos familiares los completa con la chatarra (aluminio, cobre, o hierro), pero su precio está muy bajo a día de hoy, debido al parón que ha sufrido la economía, lo que les afecta directamente. Tampoco pueden quemar o desmontar la chatarra en sus pisos y saben que tampoco podrán hacerlo en el poblado cuando se derribe la última casa y se cierre totalmente para ellos. l

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