sábado 24/10/20

Así nació el mercado de Eusebio da Guarda

En la sesión del 26 de marzo de 1889 el Ayuntamiento dio cuenta de un dictamen para construir el Mercado da Guarda, en la Plaza de Lugo. Primero debía celebrarse una exposición regional y después

Foto del pabellón sur, con sus amplias cristaleras y el forjado de hierro de su estructura
Foto del pabellón sur, con sus amplias cristaleras y el forjado de hierro de su estructura

En la sesión del 26 de marzo de 1889 el Ayuntamiento dio cuenta de un dictamen para construir el Mercado da Guarda, en la Plaza de Lugo. Primero debía celebrarse una exposición regional y después de clausurada esta el destino de ese edificio sería para plaza de abastos. Este proyecto no se llevó a cabo, pese a redactarse el pliego de condiciones y de concurso. Dicha plaza debía entrar en funcionamiento el 30 de abril de 1890, pero no se hizo ninguna de las dos propuestas que se aprobaron en el pleno de aquel día.
Levantar esta plaza de abastos tenía como objetivo erradicar el mercadillo que se hacía en la plaza de Santa Catalina, el de la fuente de Santa Lucía y el de la anterior plaza de abastos (San Agustín), así como la venta ambulante por las calles de la ciudad de productos alimenticios, entre ellos las carnes, como había aprobado el Ayuntamiento en su sesión del 8 de agosto de 1879.
Hasta el 9 de abril de 1900 no se dio inicio al proyecto de creación del mercado. Fue entonces cuando se le encomendó al arquitecto municipal que hiciese un anteproyecto para emplazarla en la zona del Ensanche, situándola en la plaza de Lugo y dentro de un rectángulo de 108 metros de largo, por 30 de ancho, que era el espacio disponible.
Según el testamento de Eusebio da Guarda, dicho mercado se levantaría de una sola planta y si el suelo lo permitiese se establecería un sótano, siempre que el Ayuntamiento proporcionase el solar para su construcción.

normas
El número de puestos dedicados a los placeros no sería inferior a los dos centenares, ni el promedio de la superficie de cada uno podría bajar de los cuatro metros cuadrados, colocando dichos puestos según el destino que estuviesen y limitando también las puertas de acceso al mercado para que estas fuesen las imprescindibles para una mayor vigilancia, sin detrimento del servicio a los ciudadanos. El costo de la obra no debía exceder de las 350.000 pesetas.
Posteriormente, el 2 de enero de 1901, el Ayuntamiento dio cuenta de un escrito emitido por la Comisión de Ensanche, que aceptaba en todas sus partes el de la ponencia, para llevar a cabo la construcción del proyecto de la plaza de Lugo. Se cosntruirían dos pabellones, norte y sur, mientras que el pabellón central correría a cargo de la testamentaría de Eusebio da Guarda.
A tal efecto habría que esperar que los valores del Estado recuperasen en Bolsa los tipos a los que fueron adjudicados en la partija de la herencia de su esposa en 10 de febrero de 1894, mientras que la casa de campo que poseían en Palavea, valorada en 90.000 pesetas, tuvo que ser vendida al mejor postor por 65.000. Con dichos fondos se edificaría el pabellón central del Mercado da Guarda en el cumplimiento de la cláusula testamentaria de don Eusebio. Tendrán un papel importante sus hermanas Luisa y Rosa, quienes se mostraron en todo momento proclives al cumplimiento en todos sus puntos lo establecido por su hermano Eusebio para llevar a efecto la construcción de dicho mercado.

obras
El 28 de marzo de 1901 se vio el testimonio para llevar a cabo esta construcción otorgada por Eusebio da Guarda en su testamento del 25 de enero de 1897, que estipulaba que se debía entregar al municipio la construcción una vez finalizada del pabellón central del mercado da Guarda, cuyas obras ya habían sido contratadas en ese mismo año de 1901, y teniendo además que abonar a la Hacienda pública la cantidad de 20.152 pesetas en concepto de impuestos por dicha obra, que serían a cargo del testamentario.
Así, el 26 de julio de 1905 José Marchesi, testamentario de Eusebio da Guarda, hizo anunció al Ayuntamiento que había finalizado la obra del pabellón central del “Mercado de Hierro”, cuyo precio ascendió a 183.945,85 pesetas, y un sobrante de 5.107,40 pesetas se entregó al alcalde Antonio Lens Viera. Lo más costoso fue el hierro y el cristal suministrados por Francisco Saunier, que ascendieron a 111.959,96 pesetas y la obra supuso un gasto de 60.404,84 pesetas, que se abonaron a Manuel Ferro. Entonces, se procedió a la entrega de la obra por cuenta del finado mediante escritura pública de la cual daría fe el notario coruñés José Pérez Porto.

demoras
La demora del Ayuntamiento en la construcción de los pabellones norte y sur de aquel mercado de hierro hizo que el 5 de noviembre de 1906 se celebrase una subasta para levantar dichos dos pabellones. Solo se presentó un licitador, Tomás de Torre Veiga, a quien se le adjudicó la obra por la cantidad de casi 363.000 pesetas.
El 10 de noviembre de 1909, el Ayuntamiento aprobó el reglamento por el cual se regiría el mercado da Guarda, quedando este abierto desde la salida del Sol, hasta la puesta.
Mientras, el pago de la obra de los dos pabellones laterales fue aprobado el 7 de abril de 1910 y se construiría en los siguientes diez años, comenzando en 1911 y finalizando en 1920, a razón de algo más de 54.000 pesetas anuales a un interés del 5% sobre un capital principal de 422.000 pesetas. Su costo total fue de algo más de las 541.580 pesetas ambos pabellones a cargo de las arcas municipales y del sobrante que entregó la testamentaria al Ayuntamiento de la obra central del mercado.



La segunda parte de la historia del mercado de Eusebio da Guarda se publicará el próximo domingo

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