Martes 20.11.2018

Los artistas de “14 en positivo” inauguran su propia exposición en el MAC al cancelar Naturgy la oficial

A modo simbólico, destaparon unas obras en un acto donde aseguraron que la censura es para todos

Los creadores cubrieron con un plástico un conjunto de piezas del italiano Elio Arnone | quintana
Los creadores cubrieron con un plástico un conjunto de piezas del italiano Elio Arnone | quintana

El MAC vivió ayer la última de las inauguraciones que surgió de los propios artistas porque la oficial se canceló hace dos días. Así que los “14 en positivo” presentaron lo que incubaron durante meses en el museo y lo hicieron como se suelen inaugurar las cosas, destapándolas; así que cubrieron con un plástico las pinturas de Elio Arnone para quitarlo después. 

Allí, posaron para los medios y para su gente y allí, uno de ellos, el coruñés Héctor Francesch animó al resto de la comunidad creadora que acudió a la “no inauguración” a colocarse junto a ellos: “La censura es para todos, no solo para nosotros. ¿No hay más artistas? ¿Por qué no están aquí?”. Francesch explicó después el agotamiento que sentía  al ver cómo el MAC agoniza.

El mismo Elio Arnone lamentó el cierre porque sus dos meses en suelo coruñés le sirvieron para conocer las tripas de un proyecto que no solo era obra colgada, también actividad para personas con discapacidades y niños. El MAC era vida. 

Entre medias, los de A Colectiva, la Asociación Profesional de Artistas de Galicia, repartieron en folletos su intento de retener el conjunto artístico que guarda el centro de la avenida de Arteixo y el programa que da alas a un sector muy desvalido. Francesch contó que escribieron con su presencia el final, la última de las exposiciones “con un sabor agridulce” y en un acto en el que también estuvo el concejal José Manuel Sande. 


Por la mañana, participaron en una especie de visita privada, “a la que acudieron dos personas de Naturgy, que no son responsables del museo”. Además, asistió la exdirectora, Carmen F. Rivera para mostrar su cariño. Al mediodía, comieron juntos y protagonizaron a modo teatral “la última cena”. Para Francesch, que se cierre es un drama, pero “lo es más aún cuando se hace de esta forma”.  Entiende que una empresa está en su derecho de echar la verja: “Yo solo puedo patalear”. Y esto “es una pérdida del pueblo, aquí vienen niños del cole, familias a ver una peli o a escuchar música en directo”. Al artista local le gustaría pensar que la administración cogerá las riendas del MAC, pero concluye que si no hicieron un proyecto de esta envergadura, no lo van a hacer ahora: “Esto no es solo una colección de arte, es actividad cultural, la colección que se ha hecho está muy bien, pero solo se puede ver un 10% en las paredes, el resto está cedida o en el almacén”. Para Francesch, lo que se ha cerrado es una ventana por la que se asomaba la cultura. 

Por su parte, Elio agradecía la oportunidad que le habían dado de pasar una estancia en A Coruña, “en un museo que era mucho más que eso porque había actividades, era muy dinámico”. Para él, la residencia supuso una forma de hacer nuevos amigos y de conocer otra cultura. En el terreno creativo, lo que se puede ver hasta el 30 de diciembre “surgió de la nada”. En la ciudad, aprendió otra técnica, otro estilo dentro de un lugar, que para él, fue “una casa total”.

En positivo
Son 14 artistas “en positivo” porque esta es la actitud a seguir, dice su comisario Alberto Cartón, pese a las circunstancias. Aún así, el experto señala que hay que valorar la importancia del MAC para la ciudad, por las obras que contiene y contuvo y por este tipo de iniciativas con las que les dieron cobijo a los creadores desde hace siete ejercicios. Un tiempo en el que una serie de nombres tuvieron facilidades para ver impulsados e impresos sus trabajos, “fundamentalmente porque eran becas impulsadas por una entidad privada”. 

Cartón espera que continúe la política de apoyo de forma pública o privada porque es fundamental no solo por el respaldo económico, también por el ético y moral para el iniciar y desarrollar de los creadores ya que muchos de ellos tienen carreras muy afianzadas, pero sentir esa compañía les empuja hacia delante. Es el caso de Virginie Descamps, que se fue a la inmediatez de las costumbres o de Laura Santamaría, que traspasó el umbral y conectó con el espacio. Cuenta el comisario que la exposición llega al futuro, gracias al talento de artistas locales e internacionales como el colombiano Sebastián Sandoval, que analizó las playas gallegas, sus sonidos atmosféricos y del mar en una pulsión sobre el romanticismo.
Después está Héctor Francesch, que aborda la problemática de la alimentación y pone sobre la mesa a los cinco venenos blancos: harina, sal, leche, arroz y azúcar: “Es muy interesante”, como la de Sekone que agita el spray para hablar de la nada intelectual. Entre los 14, pintan una forma muy diferente, pero que converge y permite al visitante que reflexione desde lo hogareño y lo lejano que no se toca. “Yo soy solo el comisario, lo importante son los artistas y el museo la que fue su directora y todo el equipo. 

Explica que “a las cinco el museo se ha abierto, la exposición está” y recalca que los coruñeses tienen la oportunidad de verla hasta el 30 de diciembre, esta y la de “Drift” y la Mostra de Arte de la Fundación Naturgy, “para estar presentes”. Desde su posición, anima a visitarlas en estas últimas semanas que espero no lo sean, a ir todos los días y valorar el hecho de “acercarnos y participarnos y sumergirnos” en nuestra realidad personal y colectiva. Afortunadamente, la formación de artistas no termina el 30. Continúa.

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