jueves 19.09.2019

Los alumnos vuelven a las aulas y los atascos a las calles coruñesas

Alrededor de 20.000 escolares de Infantil, Primaria y Educación Especial comienzan el curso en los colegios de la ciudad
Alumnos y padres, a las puertas del colegio Labaca en el primer día de curso | patricia g. fraga
Alumnos y padres, a las puertas del colegio Labaca en el primer día de curso | patricia g. fraga

La vuelta al cole se dejó sentir en A Coruña desde primera hora de la mañana. Carreras, gritos y algún que otro llanto se colaron por las paredes en edificios de toda la ciudad como preludio de una jornada intensa en la que cerca de 20.000 escolares comenzaron el curso 2019-2020. Y con ellos, los atascos a la hora de entrada al colegio.

Los alumnos de Educación Especial, Infantil y Primaria llenaron las aulas desde las nueve de la mañana. Algunos se enfrentaban al “cole de mayores” por primera vez y las caras de incertidumbre con las que se acercaban a las puertas de entrada de los centros educativos en la mayor parte de los casos se volvían sonrisas, tranquilizadoras para los padres y de alivio para los profesores. Otros se reencontraban con los compañeros del curso anterior, con más ganas de contarse las aventuras veraniegas que de sentarse en una clase durante toda la mañana. Lo confirmaban algunos docentes a la salida: los niños se habían portado bien, pero volvían de las vacaciones charlatanes.

Mientras los más pequeños cumplían con el periodo de adaptación, en el que solo van a clase parte del que luego será su horario habitual, muchos ya cumplieron con la jornada completa: desde madrugadores –un servicio que ofrecen los centros para hacerse cargo de los niños antes del inicio de las clases– hasta el comedor. En lo que todos coincidieron es en la procesión de coches hasta el colegio.

Retenciones por toda la ciudad

Además de los padres, muchos conductores tenían la jornada de ayer marcada en rojo en el calendario, como la del regreso de los atascos. Los trabajadores que comparten ruta con los alumnos de cualquiera de los centros educativos de la ciudad son sufridores involuntarios de la vuelta al cole.

Pasadas las ocho y media de la mañana, las retenciones de entrada llegaban más allá del puente de A Pasaxe y pocos barrios se libraban de los colapsos. Los vecinos de A Zapateira se lamentaban de no poder salir de sus viviendas, en el entorno de la glorieta del Pavo Real la circulación estaba imposible y en la plaza Ourense los vehículos estaban parados por momentos. El cierre del túnel de Salgado Torres por las obras que comenzaron el lunes y que afectan también a la avenida del Ferrocarril y a Pérez Ardá contribuían además a la densidad del tráfico y fueron muchos los conductores que tuvieron que buscar caminos alternativos para evitar quedarse atrapados.

Una de las vueltas al cole que más expectativas generaba en lo relativo al tráfico es la del colegio Santa María del Mar, que ayer estrenaba un nuevo acceso con el que busca no afectar al tráfico en el entorno del Materno. La prueba de fuego terminó con un aprobado, pero tiene por delante todo el curso para subir nota.

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