La crispación se apodera de la política

El alcalde madrileño | efe
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La crispación política parece tan contagiosa como el coronavirus y, la verdad es que en este país, últimamente andamos un tanto sobrados de ambas pandemias. Que la vicepresidenta primera y ministra de Economía, Nadia Calviño, le espete al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que su jefe es un desequilibrado cuando coinciden en un acto es el mejor ejemplo de que la cosa está pero que muy mal. Luego, la respuesta del regidor capitalino, pues es eso, acorde a lo que escuchó: “Lo único desequilibrado son sus cuentas”. Esto si que es el estado real de la política patria.

La crispación se apodera de la política