Energía y carburantes

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La energía en España está como la cesta de la compra, en subida libre y sin control. Este gobierno es incapaz de hacer frente a la situación actual en mantener los precios de los productos básicos y de los precisos de urgente necesidad, como carburantes, luz y gas, haciendo que la inflación se dispare y acabe con el mercado doméstico, el laboral de pequeñas y medianas empresas, hundiendo al trabajador autónomo, así como el tejido industrial de nuestro país en poco tiempo. Si no se ponen al loro nuestros políticos y dejan de pelarse de una vez por los asientos y prebendas en los que están enfrascados todo su tiempo. Viendo como van las cosas y sobre todo los precios que nos comen lo que hay, entre el costo de la energía en su conjunto y la cesta de la compra están relacionadas entre sí, en detrimento de nuestra paupérrima economía.


Si hacemos una comparación de precios relativa al barril de brent, el usado en Europa, para surtir los motores de nuestros carruajes y transportes, vemos que el precio del barril en el mercado de materias primas (que nada tiene que ver con el costo de producción, sino que es más ventajoso al estar en el mercado de valores y con posiciones a futuros que son las más beneficiosas para los países productores de crudo) y a esta forma de mercado, se aferran en perjuicio del resto de sus habitantes, sean naturales o extraños.


A finales de septiembre de este año, el precio brent cotizaba a 74,25 dólares el barril y el 15 de noviembre, lo hacía a 81, con una subida de siete dólares barril entre ambas fechas, pero en los surtidores, el precio estaba en aquel primer mes a 1,44 euros y ahora lo hace a 1,55 euros, lo que no guarda relación entre el costo y la venta, siempre más beneficiosa para la compañía. Lo curioso del caso es que el brent baja. Y no sé repercute en el consumidor, pero cuando vuelve a subir, el precio del surtidor también lo hace. ¿Qué ha pasado entre el precio primigenio de cotización y su bajada, sin efecto y ahora al recuperar la senda alcista, vuelve a subir, sin antes haber bajado? Esto es la pescadilla que se muerde la cola, con el consiguiente perjuicio para los consumidores y transportistas en general.


Habrá que poner remedio de una vez por todas, dada la situación a que estamos llegando de necesidad económica en todos los aspectos. No digamos el escándalo de la luz y del gas, sin que los gobernantes hagan nada por solucionarlo de una vez. A este paso entre carburantes, energía y cesta de la compra, a los españoles no les va a quedar fuerzas para superar la cuesta de enero, porque se ha convertido todo el año en una penitente cuesta que no hay forma de subirla y cada día que pasa, se vuelve más complicado intentar hacer algún esfuerzo fuera de lo normal y ahora que estamos en los prolegómenos de las fiestas navideñas, nos acordaremos de este año que dejamos entre pandemia y carestía de la vida, el que recibamos no será mejor, quizás tan complicado como el que dejamos atrás y todo por la inacción del gobierno más pendientes de sus sillones y prebendas que de sus ciudadanos.

Energía y carburantes