Borrachera nacional

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El gobierno se Sánchez estudia legalizar los porros al mismo tiempo que persigue a los fumadores, pero no renuncia a recaudar subiendo los impuestos al tabaco que ya suponen hoy por hoy un 80% del coste de una cajetilla. Teniendo en cuenta que los cigarrillos se venden en establecimientos concesionados por el estado no cabe mayor hipocresía.


El Papa recibe a Yolanda Díaz en el Vaticano, Francisco, peronista ejerciente, le da oxígeno a la vicepresidenta para que construya esa “plataforma” que ocultando las siglas del partido comunista, al que pertenece Yolanda, pueda engatusar a un electorado confuso y montar así un tinglado que los mantenga en el poder sumando con Sánchez.


Bien está que el jefe de la iglesia se acerque a los fieles y también a los infieles, pero esta recepción es un acto político que posiciona al Papa cerca de los que quemaban iglesias, sacerdotes y monjas a los que la memoria histórica a borrado de su recuerdo sectario. Lo políticamente correcto nos obliga a decir que en Cataluña conviven en paz dos lenguas y que no existe ningún problema para los que se sienten españoles y catalanes.


Es una gran mentira, ni existe paz ni convivencia pacífica y los castellanos parlantes son perseguidos como lo eran los judíos por los nazis. Se pintan sus puertas, se acosan a niños y mayores y se les tildan de supremacistas. La última machada de los separatistas consiste en despreciar una sentencia judicial que les obliga a cumplir la norma de un 25% de horas lectivas en castellano y un 75% en catalán.


No lo aceptan y anuncian que incumplirán el mandato judicial porque les parece mucho español para los niños catalanes. El proyecto separatista de inmersión lingüística es implacable y busca eliminar cualquier rastro de la lengua castellana en las aulas catalanas.


Para ello no dudan en amenazar a un niño de 5 años de edad y a su familia porque han tenido la osadía de pedir que se cumpla la sentencia y que su hijo reciba ese 25% de las asignaturas en español. ¡Qué locura!


Pero lo más preocupante, para mí, es ver como la sociedad española acepta ese porcentaje de castellano como razonable y se conforma mientras los separatistas han convertido los colegios catalanes en fábricas de nacionalistas que generación tras generación, y ya llevan unas cuantas, estudian una historia manipulada de España que les hace percibir a nuestra nación como un invasor tirano de las tierras catalanas, esa bella región de nuestro país.


Es evidente que los separatistas tienen colaboradores necesarios en el gobierno central, en este muchos, pero en otros anteriores también. La aritmética política y una ley electoral injusta da un poder a los nacionalistas que no se corresponde con los porcentajes de votos que obtienen en las elecciones y los posiciona privilegiadamente para chantajear a los gobiernos de España esquilmando los fondos públicos que generamos, todos los españoles, con nuestros impuestos.


Y como parece que estas cosas son aceptadas por la sociedad española con cierta desidia, cabe pensar que estamos un poco afectados por bebidas espirituosas que nos confunden, Quizá la pretendida legalización de los porros empeore esta situación. Me viene a la cabeza el ex ministro Wert cuando dijo aquello de “españolizar a los niños catalanes”. Se quedó corto, hay que re-españolizar a los españoles, la política nos confunde.

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