Tercer pinchazo

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Mientras que mi músculo deltoides, primero, y luego mi cuerpo en general, se recuperan del tercer pinchazo con la vacuna Moderna, un nuevo colectivo se suma a los que a lo largo de estas navidades van a recibir su primera vacuna. Se trata de los niños entre cinco y once años a los que se ha decidido de forma unánime por las autoridades sanitarias que sean inoculados en prevención de los últimos contagios, muchos de ellos asintomáticos, que se estaban dando entre los más pequeños, los escolares.


Me ha sorprendido de forma muy positiva lo que se ha producido durante estos días del largo puente en los que las colas de personas para vacunarse se hicieron interminables. Lo más importante de todo este proceso es que muchos de los que decidieron que los pincharan con la vacuna lo hacían por primera vez. Se encontraban en ese oculto gran cajón en el qué figuran negacionistas y otros colectivos que no suelen explicar porque no se acercaron en el momento que fueron convocados para recibir la primera inyección.


Me siento tranquilo después de haber recibido la tercera dosis. Reconozco que mantengo las medidas de seguridad y sigo viendo cosas que no me gustan, sobre todo cuando se ven grandes aglomeraciones de personas en las que las posibilidades de contagio pueden aumentar de forma alarmante. También me aterra recibir las noticias de que un porcentaje muy alto de personas que permanecen en las unidades de cuidados intensivos no se habían vacunando. Hace tan solo unos días que uno de los negacionistas más recalcitrante falleció pensando que con sus métodos iba a combatir el virus que le llevó a la muerte. Y una familia entera de cuatro miembros que no se había vacunado está ingresada en un hospital siendo desviados dos de sus integrantes, los más jóvenes, a cuidados intensivos


La vacuna es el arma con la que debemos seguir luchando para erradicar de nuestras vidas la lacra que nos ha producido esta pandemia que se llevó a tantas personas buenas y que nos sigue manteniendo en una situación en la que nosotros podemos poner mucho de nuestra parte, pero lo fundamental está en las manos de los investigadores que sigue luchando contra las mutaciones del virus.


El tercer pinchazo me ha aumentado la tranquilidad para seguir luchando contras le virus. De todos modos reconozco que no podemos bajar la guardia.De hacerlo los responsables sanitarios tomaran medidas restrictivas que en muchos casos no seran bien recibidas. 

Tercer pinchazo