Una pandemia no se frena con fronteras

Una mujer recibe su vacuna | aec
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La Unión Europea se apresuró para cerrar sus fronteras a la llegada de la variante ómicron del coronavirus. Con celeridad digna de elogio, se suspendieron todos los vuelos que llegaban del sur de África. Sin embargo, parece que no aprendemos nada y la nueva cepa ya está aquí. En el Reino Unido, en Alemamia, en Holanda, en Bélgica. Y será cuestión de horas o como mucho de días que esta nueva variante, de la que se desconoce su letalidad y de la que los primeros estudios hablan de un nivel de contagio hasta quinientas veces superior a las cepas conocidas hasta ahora, se expanda por el viejo continente. La cuestión es si las mutaciones que ha experimentado el coronavirus no afectan a la efectividad de la vacunas. Si es así podemos estar tranquilos, al menos en España, dado nuestro elevado índice de inmunización. Por si acaso, las principales farmacéuticas, como Moderna, ya han anunciado que trabajan en un refuerzo específico de sus vacunas para esta variante. Habrá que esperar y cruzar los dedos para ver como evoluciona todo y, sobre todo, mantener las medidas de autoprotección frente a los contagios. Esa sigue siendo la mejor defensa contra esta pandemia.

Una pandemia no se frena con fronteras