Economía

Ahora hay un nuevo actor que agrava la situación económica española, la temida y olvidada inflación, al echar por tierra los planes previstos, a esta variante hay que añadir los frentes abiertos y no son pocos, como las altas cifras de paro y la deuda pública, las principales en una economía que no funciona.


Nuestra economía está a las puertas de una situación delicada, la pequeña empresa está echando el cierre, las cuentas no cuadran y las pérdidas son palpables en sus resultados. Los autónomos, se las ven y desean para salir adelante y lo tienen complicado, a los malos resultados de producción, hay que añadir el costo de materias primas en origen y el desfase energético de luz, gas y carburantes, que le complican el seguir en la actividad por mucho interés que muestre en aguantar. Llega el momento de que es imposible luchar contra la adversidad económica y al final esto se está quedando en un erial.


Los bancos son los primeros que han tomado nota del problema económico y cierran sucursales, incluso en los pueblos, en muchos de ellos ya no queda sucursal bancaria alguna y en las ciudades siguen la misma línea. Los ERTE se fueron prorrogando en el tiempo y muchos de aquellos comienzan a extinguirse y con ello se agrava la cifra del paro.


El endeudamiento está en cifras de registro y la inflación también, se habla de que octubre acabó por encima del 5%, con lo que la cesta de la compra ha pegado una fenomenal subida desde comienzo de año en todos sus productos, ya sean frescos, hortalizas, carne, pescado, fruta en general y demás artículos preparados o envasados para el consumo, cuyos precios se mueven al alza de forma continuada desde hace meses, ahora con la crisis energética será más complicado y seguirán en libre ascenso.


El gobierno en su triunfalismo, mantiene un crecimiento que no será lo que dice. La realidad es lo que es, no llevaré la contraria, el tiempo nos dará la razón del peso de su equivocación. España está recibiendo una serie de rebajas en sus revisiones de crecimiento que ignora el gobierno y los presupuestos se muestran eufóricos al estimar un crecimiento del 7% y la deuda pública en el 120% del PIB Quizás esto último sea irrelevante, si la cifra aumenta y se mantiene el mismo porcentaje por la variante de la inflación.


Nuestro PIB creció en el 3° trimestre apenas un 2%, siendo imposible llegar a cumplir las perspectivas del gobierno. Cuando el consumo en los hogares está en negativo, la demanda nacional estancada en cifras del 2016-2020, los costes laborales han subido en 3% y la productividad bajó un 3,3%. Con estos números las cuentas no cuadran en el optimismo del gobierno, además la inflación no será transitoria, viene para quedarse. No se puede hablar de algo estructural, poniendo en jaque a los mercados de deuda y renta variable.


Las cuentas públicas están en el alero, ahora queda por saber cuándo se recuperará los niveles de riqueza previos a esta última crisis, la situación de nuestra economía es preocupante, más de lo que el gobierno intuye.

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