Nos toman por tontos

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El potente brazo mediático que apoya al gobierno de Sánchez echa el resto para salvar a un ejecutivo superado por la realidad y hundido por el hartazgo de la ciudadanía. Veamos, Cádiz arde por la huelga salvaje del metal con una violencia azuzada por sindicatos y por un alcalde irresponsable. También marcada por la ausencia de Yolanda Díaz que desde que es vicepresidenta no se acerca a los piquetes como sí hacía cuando mendigaba votos, ahora va a desayunos en hoteles de cinco estrellas y a teatros donde tiene más escoltas que público. La Mariña lucense también está en la calle para defender sus empleos, los transportistas tienen huelga anunciada para dentro de unos días, poniendo en peligro la distribución de productos necesarios para las navidades. El diálogo social toma acuerdos sin los empresarios a los que se castiga con matices vengadores, olvidando que, al final, son los que pagan y generan empleos. La hucha de las pensiones no la vaciaron ellos, no lo olviden. La energía disparada fuerza el cierre de empresas y carga la factura de la luz empujando a la pobreza energética a millones de familias. Con alegría el gobierno anuncia un regalo de 400 euros a los jóvenes que puedan votar por primera vez en las próximas generales. Los niños podrán pasar de curso con asignaturas suspensas para tapar el fracaso escolar dando paso a un tiempo nuevo en el que no podremos decir aquello de “los jóvenes mejor formados de la historia”, lo que les pasará factura a los jóvenes en un futuro próximo. Los pensionistas llevan tiempo en la calle para defender sus pensiones. Noventa de cada cien contratos laborales son temporales y los sindicatos y el gobierno ya no son dos patas de la mesa de negociaciones, son la misma cosa que arremeten contra los emprendedores, incluidos los autónomos que las están pasando canutas para no bajar le reja definitivamente. Por si fuera poco, el gobierno planea cobrar por el uso de autovías, esas que ya pagamos con nuestros impuestos. Un gobierno que se pasa la ley, cuando le conviene, por el arco de triunfo, como demuestran las sentencias del Tribunal Constitucional, como en el caso de las plusvalías, los decretos de estado de alarma o el cierre del congreso de los diputados. Por si fuera poco, los ciudadanos acaban con las existencias de productos de emergencia para enfrentarse a un hipotético apagón. Mientras Europa reacciona, el gobierno de España retrasa la exigencia del pasaporte Covid y es un mero espectador ante la subida de la incidencia de la pandemia. Tampoco ayuda la naturaleza que mantiene vivo un volcán que arrasa La Palma mientras los palmeros esperan que lleguen las ayudas anunciadas por Pedro Sánchez. La deuda pública no para de crecer hasta límites desconocidos en la España democrática y que, al final, pagaremos los de siempre. El paro juvenil nos convierte en campeones de Europa y todas las instituciones económicas europeas niegan el optimismo del gobierno y rebajan las previsiones de crecimiento para 2022. Podría seguir, pero acabaré con un recuerdo al precio de los combustibles que marca récords históricos. Bien, pues mientras todo esto pasa, el gran problema del gobierno y de sus brazos mediáticos es el congreso del PP de Madrid lo que, a la inmensa mayoría de los ciudadanos, le trae sin cuidado. Tristemente tenemos que reconocer que nos toman por tontos. ¡Qué ganas de votar!

Nos toman por tontos