El conflicto policial amenaza con afectar a los dispositivos de Navidad

Agentes de la Policía Local, durante los últimos minutos de su protesta diaria
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La llegada de la Navidad plantea al Ayuntamiento la cuestión de cómo afrontar con los dispositivos extraordinarios que organiza anualmente la Policía Local y que se nutren de agentes que se apuntan voluntariamente para cobrar horas extra. Sin embargo, los policías municipales han dejado de apuntarse a estos dispositivos como medida de presión en medio del conflicto laboral que viven con el Ayuntamiento. De prolongarse hasta la Navidad, este problema afectaría a la vigilancia del tráfico en zonas comerciales, por ejemplo.


Los agentes municipales volvieron a concentrarse ayer frente al palacio de María Pita en el que ya era su 126 día de protestas, como hizo notar el presidente de la asociación profesional de la Policía Local, y delegado del CSIF, Manuel Freire, que reiteró que los agentes seguirían sin aceptar trabajar horas extra: “Nosotros vamos a hacer nuestro trabajo, el que hacemos día a día, y lo hacemos bien, pero no vamos a trabajar voluntariamente”.


Sobre este particular, Freire ironizó sobre el hecho de que, en la aparición pública de la alcaldesa del jueves en la Domus hubiera un gran dispositivo de vigilancia para impedir el boicot del acto (como habían hecho el día anterior, en un homenaje a Rosalía). “Nosotros sabemos portarnos. La prueba es que los mismos agentes que ayer estaban vigilando la Domus hoy están aquí protestando”, hizo ver Freire.


Tensiones

En todo caso, el conflicto, que ha subido lentamente de todo hasta estallar esta semana, ha generado una gran tensión dentro del Ayuntamiento y especialmente dentro del cuerpo, y supone uno de los principales quebraderos de cabeza de Inés Rey a día de hoy. Esta ha asegurado en repetidas ocasiones que ha aceptado las demandas de material para el Cuerpo, y que las demandas salariales que reclaman ahora deben ser discutidas en conjunto con el resto de los funcionarios.


Freire recuerda que lo que se exige es un plus de peligrosidad, que se había aprobado en 2019, en un pleno: “Ahora está invertido. Es decir, los oficiales, la gente que está en el despacho, cobran más por peligrosidad que la gente que está en al calle, expuesta a puñaladas”. Los patrulleros debería cobrar más este plus, pero supondría un desembolso extra para las arcas municipales, de ahí que no se les haya concedido.

El conflicto policial amenaza con afectar a los dispositivos de Navidad