Energías que no son tan limpias

Emmanuel Macron, presidente francés | aec
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La Cumbre del Clima de Glasgow lleva el mismo camino que todas sus predecesoras. Grandes declaraciones al principio del encuentro y un pírrico documento, sin compromiso alguno, cuando se cierre. Sin embargo, tal vez lo más patético de esta reunión haya sido ver a Francia, por un lado, y a Alemania, por el otro, pretender convencernos de que la energía nuclear, en el caso de los galos, y el gas natural, en el de los teutones, son energías verdes. Una pena que ambas sean consideradas por los expertos como “sucias” por provocar afecciones ambientales significativas. 

Energías que no son tan limpias