Cuando veíamos la luz llega la deuda inmunitaria

Alumnos con mascarillas a las puertas del colegio | efe
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Esto es un no parar. Llevamos más de un año y medio acongojados con el coronavirus, sus variantes, sus síntomas, sus secuelas, los efectos secundarios de las vacunas, el gel hidroalcohólico y las mascarillas como para que ahora nos vengan con la deuda inmunitaria. Que suena a término bancario que jamás comprenderemos pero se refiere a que tanta higiene y tanta prevención nos dejan indefensos ante cualquier posible virus que tenga a bien rondarnos en los próximos tiempos. De hecho, es la misma teoría que explica por qué los niños no se contagiaban con el covid tanto como los adultos: porque su sistema inmunitario estaba a pleno rendimiento gracias al montón de patógenos a los que se enfrentaba. Y todo eso se acabó. Paradójicamente, las mismas medidas que protegen a los menores durante la pandemia son las que los dejarían a merced de cualquier bicho futuro. De momento, solo es una hipótesis, pero ya está tomando consistencia. Y habla de ir sin mascarilla al aire libre incluso en los colegios y dejarse de la higiene llevada al extremo. Ya está la nueva polémica servida.

Cuando veíamos la luz llega la deuda inmunitaria