Cuestión de sabor, no de inteligencia

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Más le vale a Jane Fonda no pasear por Lugo en pleno San Froilán. También es muy improbable que la nombren hija adoptiva de O Carballiño. En realidad, es imposible que se deje ver por cualquier feria o fiesta gallega. Y es que la vetusta actriz pide que se boicotee a los restaurantes que sirvan pulpo alegando que son animales extremadamente inteligentes. De la inteligencia de los cefalópodos nadie duda, pero a lo mejor, lo que tenía que hacer Jane Fonda, es dejar a un lado lo de las neuronas y probar una ración de pulpo, con su aceitito, pimentón y, hasta si quiere, con unas patatas. Seguro que cambia de opinión. foTO: Jane fonda | aec

Cuestión de sabor, no de inteligencia